"Dicen que los barcos zarpan de un puerto llevándose consigo a valientes marineros, que a su vez dejan atrás a su familia y a sus mujeres. Quizá esta sea la última vez que sea vean. Quizá el mar (o la mar, según se prefiera) se los lleve para siempre. Quizá esa mujer querida que espera a la orilla nunca vuelva a ver a su amado y le siga esperando allí. Quizá sea en el muelle de San Blas, como decía Maná; tanto ya no sé. Pero no escribo sobre eso, sobre ese mar, sino sobre otro muy diferente. Escribo sobre un mar en el que me embarcaría sin dudarlo. No llevaría una brújula que guiase mi camino. Ni una carta de navegación ni nada. Iría donde me llevase la corriente. Fuera en un navío grande o un simple bote. Lo cruzaría remando yo solo o utilizando el viento como soporte. Incluso me gustaría perderme en él, en su inmensidad. Por siempre. Ese mar no es el tipo de mar al que estamos acostumbrado. Y lo tengo claro, mucho más de lo que nunca antes lo tuve. Adentrarme en ese mar. Pasar horas y horas enganchado, atrapado en él, sin posibilidad de escapar. Estar mi vida entera recorriéndolo de punta a punta. Cada marca, cada manchita que lo rodea, es una parte nueva que quiero descubrir. Pero no sólo eso, yo quiero ir más allá de ese mar. Quiero llegar incluso más allá de ese mar, recorriendo todo y llegando donde ningún otro hombre llegó. Yo quiero ser marino. Yo quiero recorrer los sietes mares de tu cuerpo. Yo quiero ser capitán de un barco que se pierda en el mar de tus labios."
jueves, 6 de septiembre de 2012
martes, 4 de septiembre de 2012
"Tienes los ojos verdes"
"No sabía ni su nombre, pero ya pensaba en ella nada más verla. Cruce de miradas. Tan corto que sólo ella y yo lo notamos. No nos decimos nada, ni siquiera nuestros nombres. Simplemente sus pupilas se clavan en las mías, y las mías en las suyas. Marco su nombre en la lista de asistentes, sin saber siquiera que era ella. Pasan los meses. Nos cruzamos de nuevo. Ella se va y yo llego. Seguimos sin saludarnos. Pasa el tiempo y la veo en una red social, me fijo en lo que estudia y su nombre, que luego no recordaría. Vuelven a pasar los meses. Nos encontramos. Coincidimos en el mismo sitio donde nos vimos por primera vez. Cruce de miradas. No hay dos besos. Ni de cortesía ni de ningún tipo. Pregunto su nombre. Me lo dicen. A la tarde cruzamos primeras palabras. Esos ojos se clavan en los míos y veo algo en ellos. Cruzamos primeras impresiones. Cuadramos patrullas. Nos sonreímos. Y ahora mientras escribo esto vuelvo a sonreír como aquella vez. Tiene magia. Y gracias le doy por compartirla conmigo."
miércoles, 22 de agosto de 2012
Always between us
"Y aquí estamos volviendo la vista atrás. Ha
sido la peor llamada de teléfono que me han hecho nunca. Aquel maldito
veintidós de agosto de hace tres años. Nos dejaste mientras jugabas al
deporte que tanto amabas y con el que tanto disfrutabas. Aún conservo la
equipación que me diste aquel primer día que nos conocimos, para que
jugase yo en tu lugar porque tú tenías el dedo roto. Gracias por ese
gesto, que lo recuerdo cada vez que abro el armario. Siempre aquí.
Siempre con nosotros. Éste siempre será tu equipo. Te queremos, amigo."
lunes, 20 de agosto de 2012
Watch me as I dance under the spotlight
"I a m beast, I am an animal, I am the monster in the mirror.
The headliner, finisher. I'm the closer, winner.
Best when under pressure with seconds left I show up.
If you really want more, scream it out louder; if you on the floor, bring out the fire.
And light it up, take it up higher, gonna push it to the limit, give it more! "
domingo, 19 de agosto de 2012
Never back down
"De pequeño, mamá me dijo que si la vida me daba limones, los exprimiera e hiciera limonada. De pequeño, mamá me dijo que si la vida me daba palos, los utilizase para hacerme un armario, una mesa y demás muebles. De pequeño, mamá me dijo que si la vida me daba la espalda, fuese listo, le mirase el culo y, si me atrevía, se lo tocase y escapara corriendo. De pequeño, mamá me enseñó que iba a sufrir y que muchas cosas me iban a doler y a dañar. Yo le hice caso y lo aprendí bien. Igual es ésta la razón porque aguanto todo lo que venga, sin ceder, y sin que veas una muestra de dolor en mi cara. Mamá tenía razón. Todo nos daña, pero somos nosotros quienes decidimos aguantar o no."
lunes, 23 de julio de 2012
Historias del gran Tusitala irlandés
"Cada día y con la ayuda de los dos aspectos de mi inteligencia,
el moral y el intelectual, me acercaba más a esa verdad cuyo
descubrimiento parcial me ha llevado a este terrible naufragio y que
consiste en que el hombre no es sólo uno, sino dos.
Y digo dos porque mis conocimientos no han ido más allá de este punto. Otros vendrán después, otros que me superarán en conocimientos, y me atrevo a predecir que al fin el hombre será tenido y reconocido como un conglomerado de personalidades diversas, discrepantes e independientes."
jueves, 5 de julio de 2012
Be a freak
Sal con un friki. Queda cualquier tarde para jugar al Wow con
alguien que se gaste su dinero en libros o cómics en lugar de gafas de
sol de marca. Alguien que siga creyendo en los finales felices de las
novelas de aventuras, que muestre luz en sus ojos al hablar de la
primera camiseta de Batman que cayó en sus manos cuando era un niño.
Encuentra a un chico al que llamen friki. Sabrás reconocerle porque suelen perderse en bibliotecas y parques, en Norma Cómics y en foros de internet donde aún se escribe usando todas las letras del abecedario. Suelen tener blogs donde hablan de sus pasiones, de sus sueños y sus ilusiones sin ningún pudor a mostrarse vulnerables, quizá usando algún seudónimo que garantice su anonimato. Pero no te preocupes; sabrás reconocerle en cualquier cafetería porque sus tazas de café suelen ir acompañadas sobre la mesa por libros, comics, e-books o portátiles. Si te chocas con él caminando por la calle, ten paciencia: su mente viaja más allá de lo que le rodea, y seguramente caminase soñando con otros mundos mucho más bonitos que el tuyo cuando se tropezó contigo.
No pierdas la oportunidad de conocerle más. Interésate por Kafka, por Tolkien, por George R.R. Martin, por Reverte, por Dan Simmons, por Cels Piñol, por Humberto Ramos, por las series de la HBO. Respeta su silencio mientras pierde su mirada entre párrafo y párrafo, y escucha atentamente sus discursos entusiastas y acalorados acerca del último capítulo de The Big Bang Theory. Aprende a compartir su atención, puesto que es imposible luchar contra esa parte de él mismo que le hace diferente. Únete a sus pasiones. Pregúntale si prefiere ser un Stark o un Lannister, y diviértete sintiéndote cómplice de sus sonrisas.
Es muy fácil salir con un friki. Regálale libros por su cumpleaños, pijamas manchados de sangre de zombi por Navidad, relojes en código binario por vuestro aniversario. Comprobarás que, a pesar de tener preferencias materiales exóticas, es detallista y romántico. Se empeñará en convertir vuestra historia de amor en una fantasía épica en la que no faltarán enardecidas batallas con deliciosas consecuencias y celebraciones por todo lo alto para los héroes vencedores. Te mimará sobremanera y te recordará como Spartacus a su musa cuando estéis separados; en su mente tan sólo hay una Sura digna de su corazón. Serás su más preciado tesoro. Su Penny. Su Princesa Peach. Su Leia.
Pónselo difícil. Ha aprendido junto a sus personajes protagonistas favoritos que las mejores recompensas llegan después de los más duros esfuerzos, que no hay belleza en lo fácil. Luchará por ti hasta llegar a ese capítulo en el que le entregues tu corazón, porque sabe que merecerá la pena. Como cuando tuvo que pasarse un escenario entero matando bichos con un cuchillo hasta llegar a la preciada escopeta.
No tengas miedo de equivocarte. Todos se equivocan, y él más que nadie lo ha vivido en esos giros argumentales en los que la razón del narrador se pierde por algunas páginas y todo vuelve a su cauce, al cabo de otras tantas. Sabe que las princesas de los cuentos a veces ponen a prueba a sus héroes y quizá no necesiten ser salvadas, como Lara Croft. Que tú, igual que Daenerys o que Lisbeth Salander, puedes quemar como el fuego cuando te enfadas, pero que tras tus ardientes emociones se esconde un gran corazón que le quiere. Que si guarda su cariño igual que guarda las partidas, siempre podrá volver a intentarlo si su Prince of Persia cae al vacío.
Si te ganas a un friki, mantenlo cerca. Acostúmbrate al olor a libro viejo, a encontrarte figuritas en miniatura amontonadas por cada rincón de vuestra casa. A tropezarte con peluches de Cthulhu entre las sábanas cuando te acuestes, y despertarte con un chico gritando entre sueños "NOOO PUEDEEES PASAAAAR" a tu lado, a media noche. No encontrarás mejor compañero de domingos por la mañana, cuando te sientes en la terraza a leer tu revista favorita y él te acompañe tumbándose a tu lado con una paz infinita a leer Sandman. Aprenderás lo hermoso de los silencios compartidos, la maravilla de reconocer sus emociones de Peter Pan con sólo una mirada.
Vuestra casa no se inundará con el clamor del fútbol las noches de mundial, pero sí con el estruendo de los persas luchando contra los espartanos, o de los escoceses alzando la voz y pidiendo libertad. Con la banda sonora de Sweeney Todd. Con la musiquilla que suena cada vez que aparece el malo del Monkey Island.
Te pedirá matrimonio en un escenario que le recuerde al amor. Con suerte será en París, o en Roma, o en un bosque frondoso y vivo, o bajo un cenador cuajado de jacarandas. Pero no te asustes si se arrodilla frente a ti en un hotel encantado, o jugando al Paintball, o en una selva que se asemeje a la Cuenca de Sholazar, o en un taxi recorriendo la ciudad con una lista de las mejores fiestas, o en una granja de Texas, o visitando los escenarios hawaianos donde se rodaron escenas LOST. Nada es previsible con él, igual que ocurre con las buenas novelas.
Serás tan feliz a su lado que te sentirás como Scully y no recordarás cómo era tu vida antes de conocer a Mulder. Les leerá cuentos a vuestros hijos. Incluso mejor: se los inventará. Hará de la infancia de los niños algo hermoso y divertido, y prescindirá de objetos materiales y perecederos para entretenerles siempre que le sea posible. Les enseñará a soñar, a imaginar, a pintar la vida de colores mágicos. A decidir por ellos mismos. A no perder el rumbo que guía sus barcos hasta la isla del tesoro. A creer en la amistad.
Envejecerá a tu lado y te seguirá viendo siempre hermosa. Sabrá mirar más allá de la piel y te amará toda la vida a pesar de tus defectos o, quizá, precisamente por ellos. Nunca dejará de ser un niño con mirada de cachorrillo y te acompañará en tus paseos tranquilos hasta que se le agoten los corazones de la barra de vida.
Sal con un friki porque te lo mereces. Te mereces a alguien que pueda darte la vida más emocionante y divertida posible. Si tú te quedas en la superficie, si te importa el qué dirán y no eres capaz de valorar lo que de verdad importa y le da autenticidad a la existencia, quizá estés mejor sola. Pero si quieres el mundo y todas las sagas que le sucederán... sal con un friki.
O mejor aún. Sal con un friki, como tú.
Encuentra a un chico al que llamen friki. Sabrás reconocerle porque suelen perderse en bibliotecas y parques, en Norma Cómics y en foros de internet donde aún se escribe usando todas las letras del abecedario. Suelen tener blogs donde hablan de sus pasiones, de sus sueños y sus ilusiones sin ningún pudor a mostrarse vulnerables, quizá usando algún seudónimo que garantice su anonimato. Pero no te preocupes; sabrás reconocerle en cualquier cafetería porque sus tazas de café suelen ir acompañadas sobre la mesa por libros, comics, e-books o portátiles. Si te chocas con él caminando por la calle, ten paciencia: su mente viaja más allá de lo que le rodea, y seguramente caminase soñando con otros mundos mucho más bonitos que el tuyo cuando se tropezó contigo.
No pierdas la oportunidad de conocerle más. Interésate por Kafka, por Tolkien, por George R.R. Martin, por Reverte, por Dan Simmons, por Cels Piñol, por Humberto Ramos, por las series de la HBO. Respeta su silencio mientras pierde su mirada entre párrafo y párrafo, y escucha atentamente sus discursos entusiastas y acalorados acerca del último capítulo de The Big Bang Theory. Aprende a compartir su atención, puesto que es imposible luchar contra esa parte de él mismo que le hace diferente. Únete a sus pasiones. Pregúntale si prefiere ser un Stark o un Lannister, y diviértete sintiéndote cómplice de sus sonrisas.
Es muy fácil salir con un friki. Regálale libros por su cumpleaños, pijamas manchados de sangre de zombi por Navidad, relojes en código binario por vuestro aniversario. Comprobarás que, a pesar de tener preferencias materiales exóticas, es detallista y romántico. Se empeñará en convertir vuestra historia de amor en una fantasía épica en la que no faltarán enardecidas batallas con deliciosas consecuencias y celebraciones por todo lo alto para los héroes vencedores. Te mimará sobremanera y te recordará como Spartacus a su musa cuando estéis separados; en su mente tan sólo hay una Sura digna de su corazón. Serás su más preciado tesoro. Su Penny. Su Princesa Peach. Su Leia.
Pónselo difícil. Ha aprendido junto a sus personajes protagonistas favoritos que las mejores recompensas llegan después de los más duros esfuerzos, que no hay belleza en lo fácil. Luchará por ti hasta llegar a ese capítulo en el que le entregues tu corazón, porque sabe que merecerá la pena. Como cuando tuvo que pasarse un escenario entero matando bichos con un cuchillo hasta llegar a la preciada escopeta.
No tengas miedo de equivocarte. Todos se equivocan, y él más que nadie lo ha vivido en esos giros argumentales en los que la razón del narrador se pierde por algunas páginas y todo vuelve a su cauce, al cabo de otras tantas. Sabe que las princesas de los cuentos a veces ponen a prueba a sus héroes y quizá no necesiten ser salvadas, como Lara Croft. Que tú, igual que Daenerys o que Lisbeth Salander, puedes quemar como el fuego cuando te enfadas, pero que tras tus ardientes emociones se esconde un gran corazón que le quiere. Que si guarda su cariño igual que guarda las partidas, siempre podrá volver a intentarlo si su Prince of Persia cae al vacío.
Si te ganas a un friki, mantenlo cerca. Acostúmbrate al olor a libro viejo, a encontrarte figuritas en miniatura amontonadas por cada rincón de vuestra casa. A tropezarte con peluches de Cthulhu entre las sábanas cuando te acuestes, y despertarte con un chico gritando entre sueños "NOOO PUEDEEES PASAAAAR" a tu lado, a media noche. No encontrarás mejor compañero de domingos por la mañana, cuando te sientes en la terraza a leer tu revista favorita y él te acompañe tumbándose a tu lado con una paz infinita a leer Sandman. Aprenderás lo hermoso de los silencios compartidos, la maravilla de reconocer sus emociones de Peter Pan con sólo una mirada.
Vuestra casa no se inundará con el clamor del fútbol las noches de mundial, pero sí con el estruendo de los persas luchando contra los espartanos, o de los escoceses alzando la voz y pidiendo libertad. Con la banda sonora de Sweeney Todd. Con la musiquilla que suena cada vez que aparece el malo del Monkey Island.
Te pedirá matrimonio en un escenario que le recuerde al amor. Con suerte será en París, o en Roma, o en un bosque frondoso y vivo, o bajo un cenador cuajado de jacarandas. Pero no te asustes si se arrodilla frente a ti en un hotel encantado, o jugando al Paintball, o en una selva que se asemeje a la Cuenca de Sholazar, o en un taxi recorriendo la ciudad con una lista de las mejores fiestas, o en una granja de Texas, o visitando los escenarios hawaianos donde se rodaron escenas LOST. Nada es previsible con él, igual que ocurre con las buenas novelas.
Serás tan feliz a su lado que te sentirás como Scully y no recordarás cómo era tu vida antes de conocer a Mulder. Les leerá cuentos a vuestros hijos. Incluso mejor: se los inventará. Hará de la infancia de los niños algo hermoso y divertido, y prescindirá de objetos materiales y perecederos para entretenerles siempre que le sea posible. Les enseñará a soñar, a imaginar, a pintar la vida de colores mágicos. A decidir por ellos mismos. A no perder el rumbo que guía sus barcos hasta la isla del tesoro. A creer en la amistad.
Envejecerá a tu lado y te seguirá viendo siempre hermosa. Sabrá mirar más allá de la piel y te amará toda la vida a pesar de tus defectos o, quizá, precisamente por ellos. Nunca dejará de ser un niño con mirada de cachorrillo y te acompañará en tus paseos tranquilos hasta que se le agoten los corazones de la barra de vida.
Sal con un friki porque te lo mereces. Te mereces a alguien que pueda darte la vida más emocionante y divertida posible. Si tú te quedas en la superficie, si te importa el qué dirán y no eres capaz de valorar lo que de verdad importa y le da autenticidad a la existencia, quizá estés mejor sola. Pero si quieres el mundo y todas las sagas que le sucederán... sal con un friki.
O mejor aún. Sal con un friki, como tú.
domingo, 17 de junio de 2012
El origen de algo más que un cómic
"Un día llamé a Bill y le dije: 'Tengo un nuevo personaje llamado The Bat-Man y he realizado algunos bocetos
elementales que me gustaría que vieras'. Poco después, llegó a mi casa y
le mostré mis dibujos. En ese momento, sólo le había dibujado una
pequeña máscara, similar a la que portaría eventualmente Robin. Bill me
dijo: '¿Por qué no lo hacemos lucir más como un murciélago, dibujándole
una capucha con dos hendiduras en los ojos, con tal de hacerlo más
misterioso?' Hasta entonces, The Bat-Man vestía un traje rojo; las alas,
los calzones y la máscara eran de color negro. Yo pensaba que el rojo y
el negro serían una buena combinación, sin embargo Bill me dijo que la
vestimenta resultaba demasiado brillante, sugiriéndome al respecto:
'Coloréalo de gris oscuro para darle un toque más siniestro'. La capa
lucía como un par de alas rígidas de murciélago, sujetas a los brazos.
Cuando lo comentamos, concluimos que esas alas le estorbarían a Bat-Man
en las escenas de acción, así que las convertimos en una capa con
terminaciones triangulares para que luciera verdaderamente como el ala
de un murciélago cuando estuviera peleando o columpiándose sobre una
cuerda. Además, desde un inicio Batman no llevaba guantes, así que
decidimos añadírselos para que no tuviera problemas con la impresión de
sus huellas digitales por dondequiera que fuese."
Bob Kane sobre el origen de Batman.
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