"Y aquí estamos volviendo la vista atrás. Ha
sido la peor llamada de teléfono que me han hecho nunca. Aquel maldito
veintidós de agosto de hace tres años. Nos dejaste mientras jugabas al
deporte que tanto amabas y con el que tanto disfrutabas. Aún conservo la
equipación que me diste aquel primer día que nos conocimos, para que
jugase yo en tu lugar porque tú tenías el dedo roto. Gracias por ese
gesto, que lo recuerdo cada vez que abro el armario. Siempre aquí.
Siempre con nosotros. Éste siempre será tu equipo. Te queremos, amigo."

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