"No sabía ni su nombre, pero ya pensaba en ella nada más verla. Cruce de miradas. Tan corto que sólo ella y yo lo notamos. No nos decimos nada, ni siquiera nuestros nombres. Simplemente sus pupilas se clavan en las mías, y las mías en las suyas. Marco su nombre en la lista de asistentes, sin saber siquiera que era ella. Pasan los meses. Nos cruzamos de nuevo. Ella se va y yo llego. Seguimos sin saludarnos. Pasa el tiempo y la veo en una red social, me fijo en lo que estudia y su nombre, que luego no recordaría. Vuelven a pasar los meses. Nos encontramos. Coincidimos en el mismo sitio donde nos vimos por primera vez. Cruce de miradas. No hay dos besos. Ni de cortesía ni de ningún tipo. Pregunto su nombre. Me lo dicen. A la tarde cruzamos primeras palabras. Esos ojos se clavan en los míos y veo algo en ellos. Cruzamos primeras impresiones. Cuadramos patrullas. Nos sonreímos. Y ahora mientras escribo esto vuelvo a sonreír como aquella vez. Tiene magia. Y gracias le doy por compartirla conmigo."

No hay comentarios:
Publicar un comentario