"Con frecuencia, los hombres se odian unos a otros porque se tienen miedo; tienen miedo porque no se conocen; no se conocen porque no se pueden comunicar; no se pueden comunicar porque están separados."
Estas palabras fueron escritas por Martin Luther King hace muchos años, más de los que muchos de los que vivimos hoy en día llevamos en este mundo. Estas palabras fueron una llamada a la reflexión, a la comprensión, al acercamiento y a establecer lazos de relación entre las personas. Si todos nos conociéramos, como realmente somos, no habría diferencias entre las personas. ¡Malditos prejuicios! Hacen más daño a las relaciones que las propias personas. ¿Qué problema hay en conocer a alguien 'diferente'? Escribo diferente entre comillas, porque todos somos iguales: nacemos con dos ojos, una nariz, una boca y un sinfín de miembros, órganos y características iguales y idénticas para todos. ¿Qué problema hay con alguien de piel oscura? ¿Por qué si voy por la calle y me cruzo con una persona de piel negra me aparto? ¿Tengo miedo de esa persona? Y si me cruzo con alguien de mi mismo color de piel no me aparto, ¿verdad? ¿Estoy seguro de que no me puede hacer nada? Estas ideas y otras muchas más nos han sido inculcadas: las hemos 'mamado' desde niños, las hemos aprendido y las hemos interiorizado como nuestras, como propias. Nuestros padres tienen una mentalidad diferente, y cuantas más generaciones nos remontemos, más marcadas son estas ideas. Debemos abrir los ojos, conocer más mundo, abrir nuestra mente y aceptar a todos.
Martin Luther King buscó eso, que todos abriéramos nuestras mentes y nuestros brazos a los demás. No quería otra cosa; no buscaba imponer la 'raza negra' a la 'raza blanca', porque, simplemente, sólo hay una raza, la raza humana, y eso tiene más valor que ningún color de piel, creencia, religión u origen que pueda tener una persona.
Hace cuarenta y tres años que asesinaron a Martin Luther King, pero parece que, poco a poco, y a pesar del tiempo pasado, sus ideas empiezan a tener algo de presencia en nuestro mundo.