lunes, 9 de abril de 2012

Antwon Harmon Johnson: El héroe anónimo




No fue una gran estrella en la NCAA, donde su actuación en Northern Illinois no le valieron un lugar en el draft de 1992. Tampoco llegó a la NBA ni fue un americano de renombre en el viejo continente, donde pasó por Finlandia y Lituania antes de aterrizar en el EBA del Unicaja. La lesión de Babkov le abrió la puerta de la ACB, donde solo jugó 11 minutos en un partido, en la inolvidable 1994-95 del cuadro malacitano. De ahí a Albolote, a Huesca, antes de su periplo por Turquía –donde obtuvo pasaporte comunitario-, Israel y Polonia. Sin embargo, pasada la treintena, Antwon Harmon Johnson vivió la etapa más bonita de su carrera, en el año que define su vida como jugador.

Como iba a imaginarlo cuando llegó a Granada. Como iba a visualizar el ansiado ascenso milagroso a la ACB en esa 2001-02. En la ciudad de la Alhambra, desde el primer día fue “Antuán”. No se pudo hacer querer más. “Lo que este hombre fue capaz de hacer por su club no lo he visto nunca a un extranjero”, escribía en Basketconfidencial Juan Ortiz. Jugaba incluso lesionado, se hizo el líder del equipo e incluso renunció a su sueldo para fichar a otro extracomunitario y así poder conseguir el ascenso, que disfrutó entre lágrimas. Desconocido en el resto del país, en Granada jamás nadie le olvidará.

Tras un año más en Israel, Antwon dejó el baloncesto para convertirse en asistente social, ayudando a pobres y personas discapacitada, además de aconsejar a adolescentes conflictivos. Llegó a tantear las altas esferas en el basket, participando como consejero en las ligas de verano de los Bulls, aunque, como en su carrera, su destino estaba fuera de los focos mediáticos. Antwon acabó como entrenador de un equipo femenino de Illinois. Cuando lo cerraron por sorpresa, en 2009, centró sus esfuerzos en el proyecto de “Chicago hope Academy”, una escuela de corte cristiano –aunque abierta a otras religiones- que busca completar la formación académica con la humana. Él, claro, se encargó del área deportiva, llevando también al equipo de basket, al que ha hecho capaz de competir contra centros diez veces más grandes. Además, le queda tiempo para dirigir al Ajay’s Elite, uno de los mejores equipos de la categoría (17 años) en Chicago. Allí, con orgullo, entrena a su hijo Torrance, que firmaría la carrera tan modesta y a la vez tan grande de su papá.



Texto extraído del artículo publicado por Daniel Barranquero en la página web de la ACB.

lunes, 2 de abril de 2012

Examen de conciencia


Porfi Fisac, entrenador del Mad-Croc Fuenlabrada

Valoración del partido
“En primer lugar me gustaría destacar que nos hemos metido nosotros mismos en problemas. Ahora mismo somos un equipo con dificultades. Tenemos que asumir el papel que tenemos, todo el mundo, desde los jugadores hasta el entrenador. Tenemos una importancia máxima de salvar a este club como sea. Tenemos que asumir que estamos peleando el descenso. Tenemos que dejarnos ya de tonterías y de chorradas, de si somos mejores o peores. Ahora mismo la dificultad es máxima. Tenemos que ser capaces de conseguir las victorias que nos faltan como sea. Por cierto, no voy a dimitir ni pienso dejar a nadie solo. Voy a trabajar a muerte por salvar a este equipo. Yo he descendido una vez y os juro que no voy a descender ninguna vez más, tenga que hacer lo que tenga que hacer, convencer a mis jugadores, convencer a quien sea, pero este equipo tiene que acabar jugador como Dios manda y como debe ser. Ahora mismo estamos sin hambre, sin necesidad, muy cómodos, y necesito fuera mierdas, y todo el mundo empezar a currar. Ese es el partido que yo he visto. ¿Tenéis alguna pregunta?”.

¿A qué se refiere con ‘fuera mierdas’?
“Mierdas mentales, de acojonamientos, de cagarse, de si somos jóvenes, de si nos falta un 'cinco'. Mierdas mentales, jugadores y entrenador, fuera mierdas. Estamos peleando el descenso, y si seguimos peleando por otras cosas, nos equivocamos”.

¿Te preocupa que el mensaje no llegue a la plantilla?
“Es lo que más me preocupa, por eso lo intento transmitir como sea. Lo que más me preocupa de todo esto es que ellos [los jugadores] no son conscientes de que cometen fallos. Todos nos equivocamos, el entrenador el primero. Ahora somos un equipo debilitado, y necesita unirse y trabajar. Y eso es lo que quiero que ellos entiendan, y como sea me van a entender, como sea me van a entender [repite], porque yo no bajo más, eso seguro”.

¿Cómo ha visto al Blusens?
“Es que no me importa, perdona, pero tengo demasiados problemas yo en mi casa. Nos han barrido y han sido muy superiores a nosotros. Han jugado sabiendo lo que se están jugando, nosotros no”.

Situación
“En el último tiempo veo conformismo, excusas, vea comodidad, y no me gustan nada. Quiero hombres ahora mismo, responsables, quiero gente valiente, quiero los culos apretados, quiero las ideas claras, y si no las tienen es mi responsabilidad. Soy el primer responsable de que esto ahora mismo no esté funcionando bien”.

¿Cambios en la plantilla?
“Eso no es problema mío, eso pregúntaselo a la directiva, es su problema. Yo con lo que tengo trabajo, no es un problema mío”.