
Sabe que no puede acercarse a ella, ya que le da vergüenza, que es incapaz, que ahora se ha dado cuenta que podría llegar a dar todo por ella, que hace tiempo pasó de ella y ni se pensó que podría llegar a sentir algo por ella, pero ahora... ahora las cosas son distintas. Porque ella para él no era nadie, simplemente una chica que algunas veces veía y a la que apenas, por no decir nunca, preguntó qué tal estaba ni si le pasaba algo, mientras ella le miraba desde la distancia. Ella era una desconocida y ahora se arrepiente del tiempo perdido, porque pudo haber sido algo, pero ahora ya no hay opción.
Él es parte del pasado de ella y ya no volverá a ser nadie importante para ella. Las tornas han cambiado y ahora es él quien para ella no es nadie. Ahora si le ve, le saludará indiferente.
Mientras él se muere por poder decirle algo, sólo sentarse a su lado, cruzar alguna palabra más que un simple hola. Pero ya nada, ha perdido su oportunidad y tiene que observar desde la distancia y eso le duele tanto, porque tuvo algo tan importante tan cerca que no lo supo apreciar, y, ahora, se arrepiente, porque podría haber tenido algo especial, pero no supo ver lo que ella le podía ofrecer. Sólo nos acordamos de lo que tenemos cuando lo hemos perdido. Gran verdad. Pero ahora no hay vuelta atrás y tiene que conformarse con ver que ella está tan lejos, como a años luz de distancia, pero a la vez tan cerca, que si estirase los brazos le tocaría con la punta de los dedos...
