domingo, 28 de febrero de 2010

Killing loneliness


Las 6 de la mañana en el reloj. Meto la llave en la cerradura, doy unas vueltas con un suave giro de muñeca y la puerta se abre. Llega hasta mi nariz un dulce olor a Melocotón, de una colonia que conozco más que de sobra. Enciendo la luz y dejo las llaves en el cesto para las llaves, mientras se acerca hasta mí una pequeña bola de pelo marrón, mi niño, mi cocker, que ha llegado rápidamente a recibirme como todos los días que llego tarde. Me agacho, le acaricio y él me mira con ojos de satisfacción, que sólo yo sé percibir en sus oscuros y profundos ojos.
Me quito la cazadora mojada y la cuelgo en una silla de la mesa del salón. Me voy al baño y me lavo la cara, que muestra síntomas de fatiga ya. Entro en mi habitación, me quito el jersey, tirándolo al suelo. “Mañana lo lavo” pienso para mí. Me siento en la cama y me quito las zapatillas. “Por fin libres” pienso para mí. Me remango los puños de la camisa y me llevo las manos a la cara mientras rompo a llorar, tratando de ocultar las lágrimas que brotan de mis ojos y recorren mis mejillas. Miro la mesilla un segundo y abro el primer cajón, y allí está, una foto tuya de tamaño medio, que cojo con suavidad con la mano izquierda y la coloco entre mis dedos, sin apretarla, por miedo de que se pueda romper si la aprieto mucho. Entonces ya no puedo controlar las lágrimas nada más y estallo en sollozos, como un niño pequeño al que se le ha caído un caramelo, que tanto insistió para que su madre se lo comprase, y que ahora ya no puede disfrutar. La respiración se me entrecorta y tengo los pómulos empapados. Coloco una mano cubriéndome los ojos, mientras con la otra sujeto la foto.
Dejo la foto en la mesilla boca abajo, para no ver a quien está en ella. Me tumbo en la cama sin ni siquiera quitar la colcha que la cubre, y entonces, me pongo a recordar. En esa cama tantos ratos juntos, abrazados, comiéndonos a besos. Recuerdo horas enteras contándonos secretos y compartiendo nuestras cosas. Recuerdo las veces que hemos puesto nuestra canción en el reproductor de la mesilla y la vez que llené esa cama de pétalos de rosa para ti. Recuerdo las veces que allí hemos hecho el amor, no puedo contarlas, pero recuerdo la primera vez, la que fue especial, la primera vez que tú te entregabas a alguien, con todo lo que conllevaba. Recuerdo levantarte de la cama después de pasar la noche juntos y ponerte mi camisa, que tan holgada te quedaba, para ir a hacer cualquier cosa. Recuerdo preguntarte ‘¿por qué te la pones si ya te había visto desnuda?’ y tú contestarme ‘ahora ya no me volverás a ver nunca’, y volvías a tumbarte en la cama nada más volver a la habitación, a envolverme con los brazos y a pedirme que no te dejase ir nunca. Te lo prometí y tú hiciste lo mismo.
¡Cuánto tiempo ha pasado de eso! Ahora ya no hay una cama con alguien esperándome cuando llego a casa cansado de trabajar, del entrenamiento, de hacer recados o del gimnasio. Ahora ya sólo me recibe ese pequeño animalillo, que ahora observa la escena, con esos ojos profundos, que se sube encima de la cama a olisquearme y a acurrucarse conmigo. Nadie me conoce como él, mucho tiempo llevamos juntos ya. Mucho hemos vivido; hasta unas vacaciones en la playa. Él vivió esa historia conmigo y fue mi mayor soporte, y aunque sea un animal y se crea que no tienen sentimientos ni mente, yo estoy seguro de que él me comprende mejor que nadie, y sabe lo que me pasa.
- ¿La echas de menos? – le pregunto, mientras le cojo la cabeza entre las manos, esperando una respuesta. Él me mira profundamente e inclina la cabeza hacia adelante. Yo sonrío y pienso para mí ‘¡qué locura! ¡hablándole al perro!’. – Yo también, créeme.
Me tumbo en la cama y cierro los ojos, intentando dormir y que todo se pase. Y es entonces cuando lo vuelvo a notar. Ese perfume a melocotón, que tanto he olido antes, que tanto me gustaba y que me es tan familiar. Ese perfume que es tan dulce y tan agradable. Ese perfume que aún perdura en mi cama. Ese perfume que no es otro que el tuyo…

sábado, 27 de febrero de 2010

It hurts me as a knife

Y como escuece verte besando a otro en cuyo lugar debería estar yo. Y como escuece saber que para tí no soy nada más que un conocido, ni siquiera un amigo. Y como duele saber que aunque lo sabes, nada cambia. Más dolor que haberte perdido, es ni siquiera poder haberte tenido...

jueves, 25 de febrero de 2010

Everything has an end

- Hola...
+ ¿Qué haces aquí?
- He venido a verte...
+ No me esperaba tu visita...
- Lo sé, aun así me apetecía venir...
+ ¿Qué es lo que quieres?
- Nada especial, me apetecía venir a verte...
+ Algo buscas, ¿verdad?
- No...
+ Te conozco, no me puedes engañar.
- Tienes razón, te busco a ti...
+¿Y para qué? ¿por qué ahora?
- Ahora es cuando te necesito.
+ ¿Y antes no?
- (enmudece agachando la cabeza)
+ Y ahora sí, ¿verdad? Ahora vienes a por mí, a saber Dios sabe qué. Ahora que tus fantasías de principitos se acabaron y que ya no tienes nadie de quien vivir, vienes a mí. ¿Y qué buscas?
- Ya te lo he dicho, sólo estar contigo...
+ ¿Y qué va a ser? ¿Otra noche sin dormir? Sólo para eso me quieres, ¿verdad? Cuando no tienes a nadie más me vienes a buscar, para curar tus penas, para acostarte conmigo, sólo por pura diversión; una noche y nada más, y mañana será otro día y te irás... Y yo me volveré a quedar solo y destrozado, sin volver a saber de ti hasta que te vuelva el capricho... ¿Crees que estaré siempre aquí? No, créeme que no. No puedo estar toda la vida para ti...
- Esta vez no será así...
+ Otra mentira más... Me utilizarás, me usarás y yo no seré más que tu marioneta. Jugarás conmigo, sólo porque echas de menos mis manos sobre tu cuerpo y sentirme cerca... pero ahí se acaba todo. Después de todo lo que me has hecho pasar, no puedo más. No vuelvas por mí, porque no podré volver si esto sigue siendo así.
- Ya nada volverá a ser como antes. Tú no sabes lo que he pasado yo por esto.
+ Mejor di que no sabes lo que he pasado yo. Sé perfectamente lo que has hecho tú: divertirte con tus amigas, salir con otro, uno de los que a ti tanto te gustan, uno distinto a mí, uno como tú... Todo acaba aquí. Nuestra historia se acaba aquí. No sé cuanto tiempo tardaré en olvidarte ni cuantas noches llorando me va a costar. No sé siquiera si podré olvidarme de ti completamente, pero te aseguro que ya no soporto más, que esto es el fin y que todo se acabó...

lunes, 22 de febrero de 2010

I belong to Jesus


Eso es he tocado fondo y no sé como salir se este abismo. Tengo el alma destrozada, siento que no puedo seguir, estoy perdido.

(Chorus)
Tú me salvaste del infierno, volví a nacer; cuando no creía en nada, volví a creer. Sanarás mi pesar, yu amor lo va a vencer. Me salvaste del infierno...

Alterados mi sentidos no recuerdo que es reir, no soy el mismo. Deprimido, confundido. No quedan ganas de vivir, ¿por qué dios mío?

(Chorus)
Tú me salvaste del infierno, volví a nacer; cuando no creía en nada, volví a creer. Sanarás mi pesar, yu amor lo va a vencer. Me salvaste del infierno...

Gracias por llegar a mí, gracias por estar aquí. Yo juré que era mi fin. Gracias por amarme así, gracias por estar aquí. No sé qué haría sin ti...

(Chorus x2)
Tú me salvaste del infierno, volví a nacer; cuando no creía en nada, volví a creer. Sanarás mi pesar, yu amor lo va a vencer. Me salvaste del infierno...
Tú me salvaste del infierno, volví a nacer; cuando no creía en nada, volví a creer. Sanarás mi pesar, yu amor lo va a vencer. Me salvaste del infierno...




Canción: Tú me salvaste.
Grupo: Maná.
Álbum: Amar es combatir.

domingo, 21 de febrero de 2010

Pete Mickeal, o cuando la vida te inmuniza

Ver a Pete Mickeal en la pista es como cuando te mira a los ojos: da miedo. Tiene una mirada felina, durísima, unos ojos que parecen esconder una furia desmedida. En la pista es garra pura, pero mezclada con una extraña tranquilidad: jamás tiene miedo a nada. Siempre aparece en los momentos difíciles, como si la presión no le afectase. Ese carácter en la cancha condensa años de sufrimiento y unas penurias familiares que nunca había contado a un medio español hasta que MARCA habla con él.

"Me duele de corazón hablar de esto", advierte. Pero, aun así, lo cuenta de frente: su primo, que vivía con su familia porque su madre había muerto de cáncer, al que consideraba su hermano y su mejor amigo, se suicidó con 21 años. Era la losa que le faltaba al joven proyecto de jugador de Rock Island, Illinois: sus padres, divorciados, y su hermano mayor, encarcelado durante muchos años, dibujaban un panorama familiar devastador. Mickeal era un chaval que, de repente, se perdía. "Estuve seis meses sin ir al instituto, dejé de escuchar a mis padres y todo iba a peor. Si no es por David, no estaría aquí", dice el alero del Regal Barcelona.
David es David Watts, héroe anónimo que sacó de la depresión y de un futuro en el lodo a Pete. Compañero de equipo de instituto, decidió que no podía dejarlo ir: "Siempre vi en él un talento excepcional. Y nunca he encontrado a nadie con su competitividad: es igual jugando al baloncesto que a la videoconsola. Allá donde vaya hará a los equipos ganadores. Cuando éramos unos críos y él ya medía 1,95, todos decían que querían ayudarle porque era bueno jugando. Yo siempre me acerqué a él como persona", dice Watts. Está en Bilbao con su amigo, del que hoy es entrenador personal y agente en el mercado estadounidense. "Él me hace trabajar hasta cuando yo no quiero", dice Mickeal.

En un coche destartalado, Watts sacaba a rastras cada día al joven Pete de casa para que fuera a entrenar. Le enseñó a afeitarse, hizo de familia joven y monoparental, todo en uno. Una amistad que siempre ha tenido un trasfondo baloncestístico. "¡Gracias a él anoté mi primera canasta en el instituto! Salí a la pista y no sabía nada. Le miré y me dijo: 'Juega duro, no necesitas más'. Tenemos una foto de ese día, hace 16 años. Le estamos haciendo un dos contra uno a un rival. Perdió la bola y yo metí mi primera canasta en ese momento", relata riendo Mickeal.

A miles de kilómetros de su barrio, jugador y agente, amigos ante todo, bromean juntos. "Él sabe que si hace algo malo se lo digo a su madre", dice el del Barça, que tiene la obsesión de cuidar a sus padres: les ha comprado a cada uno una casa y un coche en una exclusiva zona de Chicago.
Así las cosas, y analizada una vida en unas cuantas líneas, se puede volver a reflexionar sobre el primer párrafo. ¿Por qué esos ojos? ¿Por qué esa tranquilidad? Le preguntamos qué es para él la presión. "No sé qué es eso. Siempre pienso que lo que sea que me vaya a pasar no va a ser peor que aquel día. Así que nunca estoy nervioso. De verdad, nunca. ¿Ves esta cara? Es la misma aquí hablando contigo que en la pista". Es verdad. El tipo sigue intimidando, pero después de conocer un poco su vida, esos ojos no parecen tan fieros. Porque son los de un tío admirable.


Artículo de Quqiue Peinado en MARCA.com

martes, 16 de febrero de 2010

Un All-Star grandioso

El envoltorio fue brutal y el partido no se resolvió hasta la última jugada con detalles de calidad. El Oeste, con una buena tarjeta de Pau teniendo en cuenta cómo son estos partidos y quienes tiran, rozó la victoria jugando gran parte con los reservas, pero el Este se llevó el partido y la prima. Wade anotó dos tiros libres a falta de 12,7 segundos (139-137), Nowiztki le dio la réplica a 7,7 segundos (139-139), Bosh de nuevo para el Este dos tiros libres (141-139) y Carmelo Anthony falló el tiro de la victoria. Wade, se llevó el MVP.
Entre que en Texas el lema es que "aquí todo es a lo grande" y que la NBA es la mayor y mejor factoría de entretenimiento del planeta, lo que se vivió en el Dallas Cowboys Stadium seguramente pueda considerarse como uno de los mayores espectáculos ludico-deportivos de la historia.
Si uno ha visto La Estrella de la Muerte de Darth Vader se hace una idea de lo gigantesco que puede ser el estadio de los Cowboys reconvertido a cancha de basket. Y por dentro deja en módulo habitable de 33 metros cuadrados a la supernave interespacial de los humanos de Wall-E. Toda una auténtica obra de arte con unas megapantallas colgantes tan grandes como toda la pista de largo y otras dos en el ancho que hacían que el partido se pudiese ver desde el 'gallinero'. Cualquiera de las 108.713 personas que acudieron al Cowboys Stadium logrando una asistencia récord de los Guiness, lo pudo ver a la perfección.
La puesta en escena, de lo mejor. Una hora antes, las animadoras de los cowboys dándolo todo en la pista, luego los de los tambores antes de que saliesen los jugadores a calentar y la presentación a cargo de Usher, sensacional. El cantante, luciendo un modelito arriesgado tipo chaleco de cuero a lo He-Man, dio paso uno a uno a las estrellas a ritmo de 'More'. LeBron y Howard fueron los que más juego dieron. A ellos les va más este tipo de cosas.
En el descanso, más música: Shakira, que hizo un memorable bis tras 'Shewolf', y Alicia Keys, que arrancó de menos a más para acabar con una versión al piano -y tuneada a Welcome to All Star- de 'Empire state of mind' mejor que la original con Jay-Z, novio de Beyonce.
Y en los descansos, lo de siempre, pero a lo grande: cheerleaders y mascotas matadoras, malabares, la 'kiss cam', los bailarines con kilos de más y un pequeño homenaje a Magic, Mullin, Pippen y Pat Ewing. Una vez más, el mejor número fue el de las mascotas hinchables con el 'raptor' comiéndose a una animadora. Ese truco lo hace en Toronto zampándose a un aficionado rival y escupiendo la camiseta. Es tan bueno que hace que los jugadores pasen de los entrenadores en los tiempos muertos.
Lo de menos, el resultado de un partido ofensivo sin defensas (76-69 al descanso) pero que estuvo mucho mejor que en otras ocasiones. Se trataba de vender el muñeco, y se logró con creces. La factoría de entretenimiento se superó con un show mastodóntico difícil de igualar.

lunes, 15 de febrero de 2010

This is my time.

Hoy no tengo ganas de escribir. Hoy no me apetece poner nada. Ya no tengo ganas de escribir nada sobre ti.
Te fuiste y no volviste, y yo he rehecho mi vida como he podido. No lloro por las noches, no me amarga la soledad. No te añoro, no merece la pena. No necesito consuelo, ya no hay pena que consolar. No te necesito, sólo a mis amigos.
Hoy me he levantado cuando me ha dado la gana. He desayunado en el sofá mientras veía la 'tele'. He hecho la comida y he comido enfrente del ordenador. No me ha apetecido peinarme, nadie importante me va a ver. He hecho la cama y he cambiado las sábanas, para quitar tu olor. He quitado las fotos y las he roto, ya no sirven para nada. He. Me he ido al gimnasio y de cañas con los amigos. Ya no me preocupa la dieta, aunque cuidarme si es importante. No es imprescindible estar de punta en blanco. No es fundamental estar siempre perfecto ni hacerlo todo bien. Sinceramente, he hecho todo lo que a ti no te gustaba y que yo quería seguir haciendo, y me he sentido realmente a gusto. Hoy por la noche me disfrazo y salgo con los amigos, ¿y qué? Una noche de diversión y risas, sin que al día siguiente tenga que dar explicaciones de con quién estuve, con quién bailé o qué hice.
Simple libertad para hacer lo que yo quiera.

jueves, 11 de febrero de 2010

Todo esfuerzo es siempre recompensado

Si te esfuerzas, si te entregas, si luchas por algo, lo acabas consiguiendo. Si te centras en un objetivo y haces todo lo posible por llegar a él, te puedo asegurar que lo acabas alcanzando. Decepciones te llevas, problemas y obstáculos te encontrarás constantemente, pero en tus manos está seguir adelante, no dejarte amedrentar y seguir luchando por eso que quieres.
Quien no se esfuerza, nada obtiene. Quien se esfuerza, obtiene sus resultados. no te quedes esperando a que alguien te lo regale, porque nadie regala nada.
La constancia es la virtud por la que todas las cosas dan su fruto.

miércoles, 10 de febrero de 2010

And there we go again


Cuando no tenga ya ganas de tirarme al suelo a por un balón...
Cuando no me entren subidones por ganar un partido...
Cuando no se me ponga un nudo en la garganta cuando la cosa se pone fea...
Cuando no me entren ganas de llorar, o llore, después de perder un partido...
Cuando no me vaya al banquillo enfadado porque me sienten...
Cuando no grite después de un 2+1,o después de un tapón...
Cuando no se me salten las lágrimas después de ganar un final apretado...
Cuando tenga miedo a pedir la bola en ese final apretado...
Cuando deje de tener respeto a los que me dan motivos para tenérselo...
Cuando no aplauda una asistencia...
Cuando deje de fingir faltas en ataque...
Cuando no me importen las faltas de respeto...
Cuando deje de tener el gusanillo de estrenar unas playeras...
Cuando no dé motivos para que me piten técnicas...
Cuando los que animan al contrario no tengan porqué insultarme...
Cuando ya no me enfade en los entrenos si se hace algo mal...
Cuando no mire la clasificación y los resultados cada jornada...
Cuando no me coma la cabeza semanas y semanas por un partido "sencillo"...
Cuando ya no me salga un "UNA DEFENSA TÍOS!!"...
Cuando no vea motivos para picarme con mi atacante...
Cuando deje de hacer cálculos para ver cómo podríamos subir puestos en la tabla...
Cuando deje de querer ganarlo todo...
Cuando no me importe perder...
Cuando no me importe ganar...
Cuando no me importe hacerlo bien o hacerlo mal...
Cuando deje de mirarme en el espejo con mi equipación antes de salir de casa...
...habrá que dejarlo.
Hasta entonces...

domingo, 7 de febrero de 2010

La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido

Veo el balón irse botando fuera de control, me lanzó a por él, pero no soy el único. Mi defensor también se ha lanzado a cogerlo, y parece que me lleva ventaja, pero llego antes y lo devuelvo al campo sin que bote fuera. Tirado en el suelo, me voy a levantar cuando siento un gran peso sobre mi rodilla izquierda. Crac. Eso oigo antes de retorcerme de dolor en el suelo sujetándome la rodilla entre las manos. Alguien me ha caído encima y no puedo ver ni siquiera abrir los ojos, que se me están empezando a llenar de lágrimas de dolor contenido. No lo soporto más y grito. Grito con todas mis fuerzas. Grito como si la vida se me escapase por la garganta. Grito y todo el pabellón escucha en silencio mis gritos.
Con los ojos aún cerrados, noto alguien que me aparta las manos de la rodilla. Reacciono agarrándole la mano. Entonces una voz serena y tranquila me dice que me calme, que es el ‘fisio’ que me va a mirar la rodilla y que abra los ojos, que no es nada. Conozco esa voz más que de sobra y la hago caso. Abro los ojos y veo a mi entrenador sujetándome la cara. Me calmo muy poco a poco, Las lágrimas caen por mis mejillas ahora. Me duele, me duele mucho, creo que me van a arder los pulmones de la velocidad de mi jadeo. Me levantan entre dos compañeros, apoyan mis brazos en sus hombros y me llevan en volandas, mientras apoyo la pierna derecha en el suelo para evitar que carguen conmigo.
Me tumbo en el suelo. El ‘fisio’ me revisa la rodilla mientras el segundo entrenador me sujeta la pierna estirada para evitar que la doble, impidiendo al ‘fisio’ arreglarme lo que pueda. Ya dejé de llorar y me tranquilizo del todo. Oigo una voz que me dice que no es muy grave, que es un esguince y que debo parar. ‘¡No!’, esa es mi respuesta. ‘Debes parar, por tu propia seguridad’ me dice el ‘fisio’. ‘No, no puedo hacer eso. Hemos hecho mucho por llegar aquí, y ahora no es cuestión de volverse atrás’, le respondo. ‘Hazlo por ti, hazlo por todos, haz lo mejor para evitar que esto vaya a peor. Sabes de sobra que tu rodilla, a este ritmo, puede que no aguante mucho más’ me contesta él. Me calmo del todo, levanto la cabeza, le miro y le digo ‘precisamente por ellos, precisamente por ellos estoy aquí. Gracias a todos esos once que no son ni compañeros ni colegas, son amigos, son como hermanos y quiero seguir por ellos. La amistad que he desarrollado aquí me vale más que muchas cosas. Si hacer lo mejor por ellos significa correr riesgo para mí, lo haré. Si tengo la más mínima posibilidad de hacer algo por ellos, ten por seguro que lo haré.’ El ‘fisio’ ha parado de tocarme la rodilla y mira al segundo entrenador a los ojos. Les miro, a la espera de una respuesta. Ambos asienten. ‘Con un vendaje compresivo podrás jugar, aunque con dolor’ me dice finalmente el ‘fisio’. Le miro, le sonrío y le contesto pausadamente, ‘haz tu trabajo y yo haré el mío’.
Comienza a vendarme. El vendaje me aprieta la rodilla, y me hace sentir un dolor profundo, pero lo soporto. Él acaba, yo me levanto. Estiro un poco las piernas, que se me han quedado frías. En realidad, todo mi cuerpo está helado. Como si toda la temperatura de mi cuerpo se hubiera concentrado en la rodilla que parece arderme.
El entrenador me mira y yo levanto el dedo pulgar de la mano derecha. Él asiente con la cabeza y señala a la mesa, hacia donde me dirijo y pido el cambio. Falta en el campo, ni cinco segundos después de que pidiese el cambio. Me lo conceden, entro al campo. Mi compañero al que sustituyo se me acerca, me choca la mano, me coge del hombro y me dice suavemente al oído ‘a por ellos’. Le aprieto fuerte la mano y le devuelvo un solemne ‘gracias’. Del banquillo me llegan ánimos diciendo que no me preocupe, que ellos confían en mí y que saben que pase lo que pase estarán orgullosos de mí. Pienso para mí mientras recibo el balón que esto es más de lo que esperé saber, que el verdadero sentido del baloncesto es hacer amigos y que por fin he encontrado el lugar en el que soy uno más, el joven e inexperto del que abusan los veteranos, el joven que lleva el botiquín, el joven que tiene las rodillas como un abuelo, el joven que se quiere comer el mundo, el joven que no es un joven, que es uno más…

jueves, 4 de febrero de 2010

My work, my life, my place

Es muy complicado llegar, muy fácil caerse y muy difícil mantenerse. En todos los proyectos que emprendemos en la vida nos encontramos impedimentos, problemas y obstáculos que tenemos que superar para poder seguir adelante.
Hay muchos problemas que te encontrarás, muchos obstáculos que harán que tu camino parezca difícil si no imposible, muchas personas que harán todo lo posible por hacer que no alcances lo que quieres. Tú eres el único que puede hacer que todo esto no influya, y seguir luchando por alcanzar tus objetivos.
Hay muchas veces que los errores te hacen pensar en dejarlo todo y no seguir luchando por tus objetivos, pero eres tú sólo quien decide la importancia que darle a estas cosas. Lo fácil es dejarlo todo y rendirte. Es sencillo cruzarse de brazos y dejar que otros lo hagan por ti. Si algo es difícil no lo hago y ya está, ¿por qué me voy a esforzar? Si otros ya llegan es cosa suya, yo paso de eso. No, esa no es la forma de conseguir nada, así nunca llegarás a ser lo que realmente quieres.
No hay mejor recompensa que el trabajo bien hecho por uno mismo. Nadie regala nada, es más, te lo quitarán si pueden. Es ley de vida, luchamos por alcanzar lo mejor. Como yo habrá otros muchos, pero yo no pienso dejar que ellos tengan lo que yo quiero. No pienso rendirme. Pienso seguir luchando por lo que de verdad quiero. Pienso enfrentarme a todo lo que sea necesario para llegar a mi objetivo.
El trabajo día a día da sus frutos. No desesperes, sigue adelante. Levántate si caes. Impúlsate si te quedas rezagado. Conoce tus límites y supéralos. Trabaja, entrégate y no tengas ni prisa ni miedo. El tiempo pone a cada uno en su lugar; ahora sólo queda por saber cuál es mi lugar…

lunes, 1 de febrero de 2010

I can't understand it


Me han dicho de todo en mi vida. Me han halagado y me han insultado. Me han aceptado y me han marginado. Me han respetado y me han marginado. Me han despreciado y me han integrado. Me han querido y me han odiado.
La vida da mil vueltas y de todo aprendes: de los errores que cometes y de los errores que comenten los demás. Cuando fallas a alguien que te importa te sientes mal, te sientes como un traidor, y más aún, te hace sentir peor no saber porqué esa persona ha llegado a sentirse defraudada por ti. Otra cosa distinta son las decepciones que te llevas de los demás: esas personas en las que confiabas y que te fallan en la vida. Pero tú las perdonas, y aunque lo vuelvan a hacer son tan importantes para ti, que no quieres estar mal con ellas. Por eso cuando alguien que te importa tanto te falla, te sientes doblemente dolido, igual que cuando fallas a alguien que te importa.
Ni soy perfecto ni el resto del mundo lo es, nadie es perfecto. Errare human est. Por mucho que el ser humano se esfuerce en no cagarla, siempre lo acaba haciendo, aunque no queramos. No entiendo porqué las cosas salen así, sólo espero poder aprender a no confiar en la gente que me decepciona y aprender la forma de no decepcionar a la gente que me importa.