jueves, 4 de agosto de 2011

Why are you so nervous?

Esa sensación que invade tu cuerpo. Esos nervios como si fuera la primera vez que juegas un partido. Ahora recuerdas que todas esas horas entrenando tu solo, botando, tirando, no han sido en vano y que te han servido para llegar hasta allí. Te mira las zapatillas y ves que llevas puesto el chándal del equipo de tu ciudad, donde naciste, donde siempre soñaste jugar y nunca tuviste opción. Recuerdas que has visto muchos partidos, ya son muchas temporadas viendo al equipo, mucho sentimiento en aquel asiento de la grada que ocupabas cada día de partido. Ahora las cosas han cambiado, ya no eres dueño de ese asiento, ya no pagas como un aficionado más, ahora tú estás en la cancha. Mentalízate, piénsalo, has entrado en la convocatoria de casualidad, por una lesión del compañero tuyo del equipo de la cantera.
Ya estás vestido, número doce a la espalda, no es con el que has jugado siempre, el ocho es de otro propietario, pero sí es la suma de dos números especiales para ti: el ocho, el tuyo, y el cuatro, de ella, de la chica que te está animando desde la grada sentada al lado de tus padres.
Tú tiemblas, pero empiezas a dar saltitos. Un veterano te mira y dice '¿Nervioso novato?'. Tú contestas con la voz ahogada 'Nervioso creo que es decir poco'. El americano se acerca a ti, te da un empujón con los puños en el pecho y te dice 'Come on, baby, let's do it, show me what you can do'. Le miras y ese tío que a principio de temporada te parecía un crack, ahora está enfrente de ti y animándote. Le contestas con tu pronunciación pésima 'Yeah, man I'll do whatever the team need'.
Ahora recuerdas que tu abuela en casa le ha puesto una vela delante de la postal de Jesús de Nazaret para darte suerte. Recuerdas que lo hizo en la final del mundial del año 2006 celebrado en Japón y que ganó España.
Cierras los ojos, te mentalizas, eres fuerte, has luchado mucho, llegarás muy alto, donde te merezcas estar, no lo olvides. Una voz dice '¡Vamos tíos'. Es el entrenador, nos mira a todos y nos manda salir, chocándonos las manos a todos. No se para a decirte algo especial, eres uno más, no necesitas que te digan '¡Eh, novato! Sin miedo', no, el miedo ya no lo tienes, lo dejaste de tener hace ya tiempo.
Calientas, ronda de bandejas por la derecha, haces distintas finalizaciones. En una de ellas, entras fuerte y haces un mate a una mano. Piensas para ti que parece que no está tan alta ni que saltas tan poco. Cambio a la izquierda, ya llegas más sobrado, haces un mate a dos manos fuerte, muy arriba. Tiros libres, un aspecto que has trabajado mucho. Metes siete de diez, se te nota nervioso. El día anterior metiste casi todos tirando solo en el pabellón.
Momento de presentación. Van saliendo los jugadores por orden de número. Se sigue el ritual de chocar. Estás nervioso, se te nota en la cara. Llega el doce, tú sales y chocas, ni oyes al speaker decir tu nombre. Los compañeros te aplauden y chocan la mano. Estás más nervioso que antes. En la fila sólo puedes dar saltitos, no puedes estar quieto. Vas a donde los árbitros y les das la mano, ellos te devuelven el saludo. Os deseais mutuamente 'Buen partido'.
Los árbitros pitan tres minutos. Rueda rápida por la derecha. Entras fuerte, intentas el mate, pero lo fallas. Mal augurio parece. Los colegiados pitan un minuto. El base titular te da el balón y te dice 'métela tú'. Te plantas a seis metros, tiras y la metes. Te extiende la mano, se la chocas y te guiña un ojo. Últimas instrucciones del entrenador. Los cinco titulares salen al campo. Últimos choques de mano. Te sientas al fondo del banquillo. Es tu sitio, el del jugador número doce. Las cosas son así, has llegado el último y con suerte, pero, créeme, si no te lo merecieras, no estarías allí. Esperas, muy en el fondo, que el partido sea sencillo, que se gane fácil y puedas disputar unos segundos. Con entrar te vale, no necesitas tocar el balón. Es un equipo de la zona media-alta, la cosa estará complicada, pero cada partido es un mundo y, por eso, habrá que esperar a ver cómo se van desarrollando las cosas.
Pitido inicial, salto entre dos y ganamos la posesión. Comienza el partido. Estate atento a todo lo que pase y, sobre todo, disfruta mucho. Esta oportunidad quizá nunca se repita... o sí.

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