domingo, 19 de agosto de 2012

Never back down


"De pequeño, mamá me dijo que si la vida me daba limones, los exprimiera e hiciera limonada. De pequeño, mamá me dijo que si la vida me daba palos, los utilizase para hacerme un armario, una mesa y demás muebles. De pequeño, mamá me dijo que si la vida me daba la espalda, fuese listo, le mirase el culo y, si me atrevía, se lo tocase y escapara corriendo. De pequeño, mamá me enseñó que iba a sufrir y que muchas cosas me iban a doler y a dañar. Yo le hice caso y lo aprendí bien. Igual es ésta la razón porque aguanto todo lo que venga, sin ceder, y sin que veas una muestra de dolor en mi cara. Mamá tenía razón. Todo nos daña, pero somos nosotros quienes decidimos aguantar o no."

lunes, 23 de julio de 2012

Historias del gran Tusitala irlandés



"Cada día y con la ayuda de los dos aspectos de mi inteligencia, el moral y el intelectual, me acercaba más a esa verdad cuyo descubrimiento parcial me ha llevado a este terrible naufragio y que consiste en que el hombre no es sólo uno, sino dos.

Y digo dos porque mis conocimientos no han ido más allá de este punto. Otros vendrán después, otros que me superarán en conocimientos, y me atrevo a predecir que al fin el hombre será tenido y reconocido como un conglomerado de personalidades diversas, discrepantes e independientes."

jueves, 5 de julio de 2012

Be a freak




Sal con un friki. Queda cualquier tarde para jugar al Wow con alguien que se gaste su dinero en libros o cómics en lugar de gafas de sol de marca. Alguien que siga creyendo en los finales felices de las novelas de aventuras, que muestre luz en sus ojos al hablar de la primera camiseta de Batman que cayó en sus manos cuando era un niño.

Encuentra a un chico al que llamen friki. Sabrás reconocerle porque suelen perderse en bibliotecas y parques, en Norma Cómics y en foros de internet donde aún se escribe usando todas las letras del abecedario. Suelen tener blogs donde hablan de sus pasiones, de sus sueños y sus ilusiones sin ningún pudor a mostrarse vulnerables, quizá usando algún seudónimo que garantice su anonimato. Pero no te preocupes; sabrás reconocerle en cualquier cafetería porque sus tazas de café suelen ir acompañadas sobre la mesa por libros, comics, e-books o portátiles. Si te chocas con él caminando por la calle, ten paciencia: su mente viaja más allá de lo que le rodea, y seguramente caminase soñando con otros mundos mucho más bonitos que el tuyo cuando se tropezó contigo.

No pierdas la oportunidad de conocerle más. Interésate por Kafka, por Tolkien, por George R.R. Martin, por Reverte, por Dan Simmons, por Cels Piñol, por Humberto Ramos, por las series de la HBO. Respeta su silencio mientras pierde su mirada entre párrafo y párrafo, y escucha atentamente sus discursos entusiastas y acalorados acerca del último capítulo de The Big Bang Theory. Aprende a compartir su atención, puesto que es imposible luchar contra esa parte de él mismo que le hace diferente. Únete a sus pasiones. Pregúntale si prefiere ser un Stark o un Lannister, y diviértete sintiéndote cómplice de sus sonrisas.

Es muy fácil salir con un friki. Regálale libros por su cumpleaños, pijamas manchados de sangre de zombi por Navidad, relojes en código binario por vuestro aniversario. Comprobarás que, a pesar de tener preferencias materiales exóticas, es detallista y romántico. Se empeñará en convertir vuestra historia de amor en una fantasía épica en la que no faltarán enardecidas batallas con deliciosas consecuencias y celebraciones por todo lo alto para los héroes vencedores. Te mimará sobremanera y te recordará como Spartacus a su musa cuando estéis separados; en su mente tan sólo hay una Sura digna de su corazón. Serás su más preciado tesoro. Su Penny. Su Princesa Peach. Su Leia.

Pónselo difícil. Ha aprendido junto a sus personajes protagonistas favoritos que las mejores recompensas llegan después de los más duros esfuerzos, que no hay belleza en lo fácil. Luchará por ti hasta llegar a ese capítulo en el que le entregues tu corazón, porque sabe que merecerá la pena. Como cuando tuvo que pasarse un escenario entero matando bichos con un cuchillo hasta llegar a la preciada escopeta.

No tengas miedo de equivocarte. Todos se equivocan, y él más que nadie lo ha vivido en esos giros argumentales en los que la razón del narrador se pierde por algunas páginas y todo vuelve a su cauce, al cabo de otras tantas. Sabe que las princesas de los cuentos a veces ponen a prueba a sus héroes y quizá no necesiten ser salvadas, como Lara Croft. Que tú, igual que Daenerys o que Lisbeth Salander, puedes quemar como el fuego cuando te enfadas, pero que tras tus ardientes emociones se esconde un gran corazón que le quiere. Que si guarda su cariño igual que guarda las partidas, siempre podrá volver a intentarlo si su Prince of Persia cae al vacío.

Si te ganas a un friki, mantenlo cerca. Acostúmbrate al olor a libro viejo, a encontrarte figuritas en miniatura amontonadas por cada rincón de vuestra casa. A tropezarte con peluches de Cthulhu entre las sábanas cuando te acuestes, y despertarte con un chico gritando entre sueños "NOOO PUEDEEES PASAAAAR" a tu lado, a media noche. No encontrarás mejor compañero de domingos por la mañana, cuando te sientes en la terraza a leer tu revista favorita y él te acompañe tumbándose a tu lado con una paz infinita a leer Sandman. Aprenderás lo hermoso de los silencios compartidos, la maravilla de reconocer sus emociones de Peter Pan con sólo una mirada.

Vuestra casa no se inundará con el clamor del fútbol las noches de mundial, pero sí con el estruendo de los persas luchando contra los espartanos, o de los escoceses alzando la voz y pidiendo libertad. Con la banda sonora de Sweeney Todd. Con la musiquilla que suena cada vez que aparece el malo del Monkey Island.

Te pedirá matrimonio en un escenario que le recuerde al amor. Con suerte será en París, o en Roma, o en un bosque frondoso y vivo, o bajo un cenador cuajado de jacarandas. Pero no te asustes si se arrodilla frente a ti en un hotel encantado, o jugando al Paintball, o en una selva que se asemeje a la Cuenca de Sholazar, o en un taxi recorriendo la ciudad con una lista de las mejores fiestas, o en una granja de Texas, o visitando los escenarios hawaianos donde se rodaron escenas LOST. Nada es previsible con él, igual que ocurre con las buenas novelas.

Serás tan feliz a su lado que te sentirás como Scully y no recordarás cómo era tu vida antes de conocer a Mulder. Les leerá cuentos a vuestros hijos. Incluso mejor: se los inventará. Hará de la infancia de los niños algo hermoso y divertido, y prescindirá de objetos materiales y perecederos para entretenerles siempre que le sea posible. Les enseñará a soñar, a imaginar, a pintar la vida de colores mágicos. A decidir por ellos mismos. A no perder el rumbo que guía sus barcos hasta la isla del tesoro. A creer en la amistad.


Envejecerá a tu lado y te seguirá viendo siempre hermosa. Sabrá mirar más allá de la piel y te amará toda la vida a pesar de tus defectos o, quizá, precisamente por ellos. Nunca dejará de ser un niño con mirada de cachorrillo y te acompañará en tus paseos tranquilos hasta que se le agoten los corazones de la barra de vida.

Sal con un friki porque te lo mereces. Te mereces a alguien que pueda darte la vida más emocionante y divertida posible. Si tú te quedas en la superficie, si te importa el qué dirán y no eres capaz de valorar lo que de verdad importa y le da autenticidad a la existencia, quizá estés mejor sola. Pero si quieres el mundo y todas las sagas que le sucederán... sal con un friki.


O mejor aún. Sal con un friki, como tú.

domingo, 17 de junio de 2012

El origen de algo más que un cómic




"Un día llamé a Bill y le dije: 'Tengo un nuevo personaje llamado The Bat-Man y he realizado algunos bocetos elementales que me gustaría que vieras'. Poco después, llegó a mi casa y le mostré mis dibujos. En ese momento, sólo le había dibujado una pequeña máscara, similar a la que portaría eventualmente Robin. Bill me dijo: '¿Por qué no lo hacemos lucir más como un murciélago, dibujándole una capucha con dos hendiduras en los ojos, con tal de hacerlo más misterioso?' Hasta entonces, The Bat-Man vestía un traje rojo; las alas, los calzones y la máscara eran de color negro. Yo pensaba que el rojo y el negro serían una buena combinación, sin embargo Bill me dijo que la vestimenta resultaba demasiado brillante, sugiriéndome al respecto: 'Coloréalo de gris oscuro para darle un toque más siniestro'. La capa lucía como un par de alas rígidas de murciélago, sujetas a los brazos. Cuando lo comentamos, concluimos que esas alas le estorbarían a Bat-Man en las escenas de acción, así que las convertimos en una capa con terminaciones triangulares para que luciera verdaderamente como el ala de un murciélago cuando estuviera peleando o columpiándose sobre una cuerda. Además, desde un inicio Batman no llevaba guantes, así que decidimos añadírselos para que no tuviera problemas con la impresión de sus huellas digitales por dondequiera que fuese."


Bob Kane sobre el origen de Batman.

sábado, 9 de junio de 2012

Call me maybe



I just saw her on the other side on the library on Monday morning. I came back on Tuesday and I saw her again. I came back on Wednesday and I stared at her. I came back on Thursday and I stared at her, she saw me and smiled at me. I came back on Friday and I saw her, she stared at her, she smiled at me and I did the same.
Next Monday, I went back to the library but she was not there. I never saw her again. And I still have a note in my pocket. And my number is written in that note. She never called me. And I am still going to that library, waiting for her, just to give her that note and say "call me maybe".

domingo, 3 de junio de 2012

La ciudad de los sueños




Y entonces me descubrí mirándome.
Allí estaba yo, en pie, justo enfrente del espejo donde siempre te imaginaba.

Entonces tus formas tenían el sentido perfecto, al compás que marcaba el movimiento de los velos que cubrían las ventanas. Como parte de un plan astutamente preparado, te imaginaba siempre con la cantidad justa de luz, la suficiente como para que yo, cual director de fotografía, pudiese componer el resto.

Me descubrí mirándome y puse el empeño suficiente para descubrirme al detalle. Durante unos minutos centré toda la atención en mis ojos, grandes, de tonos melosos, y fue entonces cuando por primera vez te descubrí en mí. Allí estabas tú, en cada movimiento, en cada parpadeo. Sorprendido decidí continuar con la "auto-exploración" y en cada uno de los pasajes de mi cuerpo pude descubrirte, en algunos más escondida que en otros, pero en casi todos estabas bien presente.

¿Por qué estaba sucediendo?

¿Por qué prácticamente tú y yo formábamos un solo elemento? ¿Un solo ser?

Quizás te había idealizado tanto que "de a poquito" me fui componiendo contigo hasta descubrir que yo estaba completamente hecho de pedacitos de ti.


Fragmento extraído del cuento "La ciudad de los sueños" escrito por Antonio Orozco

domingo, 27 de mayo de 2012

Invictus

Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.


Poem written by the English poet William Ernest Henley in 1875 and published in 1888. It was also used  in the film "Invictus" by Clint Eastwood. A film about Nelson Mandela, another unconquerable soul.

lunes, 9 de abril de 2012

Antwon Harmon Johnson: El héroe anónimo




No fue una gran estrella en la NCAA, donde su actuación en Northern Illinois no le valieron un lugar en el draft de 1992. Tampoco llegó a la NBA ni fue un americano de renombre en el viejo continente, donde pasó por Finlandia y Lituania antes de aterrizar en el EBA del Unicaja. La lesión de Babkov le abrió la puerta de la ACB, donde solo jugó 11 minutos en un partido, en la inolvidable 1994-95 del cuadro malacitano. De ahí a Albolote, a Huesca, antes de su periplo por Turquía –donde obtuvo pasaporte comunitario-, Israel y Polonia. Sin embargo, pasada la treintena, Antwon Harmon Johnson vivió la etapa más bonita de su carrera, en el año que define su vida como jugador.

Como iba a imaginarlo cuando llegó a Granada. Como iba a visualizar el ansiado ascenso milagroso a la ACB en esa 2001-02. En la ciudad de la Alhambra, desde el primer día fue “Antuán”. No se pudo hacer querer más. “Lo que este hombre fue capaz de hacer por su club no lo he visto nunca a un extranjero”, escribía en Basketconfidencial Juan Ortiz. Jugaba incluso lesionado, se hizo el líder del equipo e incluso renunció a su sueldo para fichar a otro extracomunitario y así poder conseguir el ascenso, que disfrutó entre lágrimas. Desconocido en el resto del país, en Granada jamás nadie le olvidará.

Tras un año más en Israel, Antwon dejó el baloncesto para convertirse en asistente social, ayudando a pobres y personas discapacitada, además de aconsejar a adolescentes conflictivos. Llegó a tantear las altas esferas en el basket, participando como consejero en las ligas de verano de los Bulls, aunque, como en su carrera, su destino estaba fuera de los focos mediáticos. Antwon acabó como entrenador de un equipo femenino de Illinois. Cuando lo cerraron por sorpresa, en 2009, centró sus esfuerzos en el proyecto de “Chicago hope Academy”, una escuela de corte cristiano –aunque abierta a otras religiones- que busca completar la formación académica con la humana. Él, claro, se encargó del área deportiva, llevando también al equipo de basket, al que ha hecho capaz de competir contra centros diez veces más grandes. Además, le queda tiempo para dirigir al Ajay’s Elite, uno de los mejores equipos de la categoría (17 años) en Chicago. Allí, con orgullo, entrena a su hijo Torrance, que firmaría la carrera tan modesta y a la vez tan grande de su papá.



Texto extraído del artículo publicado por Daniel Barranquero en la página web de la ACB.