martes, 25 de mayo de 2010

Blood, sweat and tears


Te llevas un golpe y rompes a llorar, y te veo y me deshago. Te abrazo, te digo que no pasa nada y que hay que disfrutar. Es tu momento. Al verme, se te dibuja una sonrisa y se te pasan todos los males. Ahora ya no hay hueco para las lágrimas, ahora no es momento de llorar, sino de reir, es momento para esa preciosa sonrisa que tienes, y que tanto me encanta...

jueves, 20 de mayo de 2010

One year after

Blood, sweat, tears. Delivery, effort, concentration. Preparation, trust, fight. Devotion, feeling. Failure, error, problems. Overcoming, go ahead, get up. Team, thanks for everything.

domingo, 16 de mayo de 2010

And now it's time to redouble efforts again

Con la vista puesta en la próxima temporada, sólo me queda seguir trabajando y entrenando para ser mejor y ayudar más al resto. Menos nervios, menos riesgo, menos acobardamiento, más sabiduría, más 'perrerías', más ganas. Más trabajo, más esfuerzo, más entrega, más saber estar. La fórmula del éxito no la sé, pero puedo intentar conseguir otro tipo de mezcla que me ayude a ser mejor. Espero conseguirlo.

martes, 11 de mayo de 2010

Perdona si no te llamo amor


Perdona si me preocupa lo que pueda pasar.
Perdona si soy incapaz de ponerle buena cara a todo lo malo.
Perdona si no me río de lo que hago.
Perdona si no me río de lo que haces.
Perdona si no me río de lo que digo.
Perdona si no me río de lo que dices.
Perdona si no expreso todo lo que tengo dentro.
Perdona si me guardo las cosas que me importan.
Perdona si no aprovecho el momento.
Perdona si me preocupo de las consecuencias de mis actos.
Perdona si no te digo cosas que esperas oir.
Perdona si no te dejo decirme cosas que quieras decir.
Perdona si no sale bien.
Perdona si las cosas no acaban siendo como esperaba que iban a ser.
Perdona si no te digo que te...

martes, 4 de mayo de 2010

They are the greatest ones

When I began to train you, you were a group of girls running like chickens without head behind the ball and now, but you keep being a group of girls who run like crazy, you've become a team and I couldn't be more proud of you.

lunes, 3 de mayo de 2010

We gonna be inmortal

Todo lo que haces en la vida tiene su eco en la eternidad. Luchas, compites día a día. Te sacrificas, te entregas a diario. Intentas abrirte paso. Vives haciendo cosas, sin pensar en qué puede quedar después de ello, sin pensar en qué sucederá después. Piensa que todo lo que haces queda escrito para la historia, de modo que lucha por conseguir escribir la mejor historia jamás contada...

lunes, 26 de abril de 2010

Muere don Samaranch, sobrevive el olimpismo


Se ha escrito y dicho mucho sobre Juan Antonio Samaranch. Y todo es poco.

Ha muerto, a los 89 años, el artífice del despegue deportivo español y el salvador de los Juegos Olímpicos. Un hombre perteneciente a esa raza de dirigentes deportivos, poseedores, entre otras muchas, de dos cualidades innatas: un liderazgo capaz de unir tendencias diversas, e incluso opuestas, en pos de un fin común; además de la astucia para comprender y adaptarse a los cambios de los tiempos. Hombres de honor y de saber estar. Cada vez quedan menos en el deporte.

Samaranch sufrió la guerra civil en sus carnes, en el terrible frente de Aragón y el cerco sobre Cataluña. Aficionado al hockey sobre patines, tenis y boxeo, pronto demostró sus dotes para la dirección. En 1951, organizando en Barcelona el primer campeonato del Mundo de hockey, ganado por España. En 1955, con el rotundo éxito de los Juegos del Mediterráneo. A partir de 1967, como Delegado Nacional de Deportes y presidente del Comité Olímpico Español. En 1977 fue nombrado embajador en la URSS, y en 1980, presidente del COI.

Levantó a un Movimiento en la quiebra, aristocrático y dividido. Dio entrada a los deportistas profesionales y a los patrocinadores, terminó con los boicots políticos, integró a deportistas y mujeres en los estamentos, independizó económicamente al COI y convirtió a los Juegos, no sólo en el primer acontecimiento deportivo mundial, sino en una ola imparable, que sepulta cualquier prejuicio humano. Como dijo su sucesor, Alejandro Blanco, durante una conferencia pronunciada en Ourense: “el deporte es hoy el mayor factor integrador y el motor social del mundo, por encima de cualquier religión, filosofía o política”. Así es. Comanechi, Bolt o Pistorius, no son una mujer, un negro y un inválido. Son ya héroes universales.

Dicen que los Juegos de Barcelona fueron su momento culminante. Yo añadiría otros dos. En Atenas 96, cuando devolvió a Muhammad Ali, la medalla olímpica que éste había arrojado al río Ohio en un ataque de ira. Algunos vieron a un viejo y a un enfermo terminal. Yo he visto pocas escenas de tal fuerza poética en el mundo del deporte. La segunda fue el emocionante discurso, leído en defensa de la candidatura de Madrid para los Juegos de 2016. Fue su despedida pública, un testamento vital. No le veremos más en los grandes acontecimientos. No le verán más jugando la partida en algún bar de Avión. Su país pasó de marginal a potencia deportiva. Los Juegos que él rescató son hoy el escaparate más portentoso de la grandeza humana. Ese es su legado, eterno. Gracias.


Artículo extraído de internet y escrito por Daniel Montero.

sábado, 17 de abril de 2010

I'll never lie to you

Me encanta que hablemos en inglés - dijo ella sonriente.
Hablaría en ruso si fuera necesario - contesta él.
¿Y por qué aprenderías ruso? - pregunta ella.
Pues por ti, evidentemente - responde él guiñando un ojo.
¡Bobo! - contesta ella sonrojándose -, no me digas eso que ya sabes cómo me pongo de colorada con esas cosas.
Además de ponérsete la sonrisa que tanto me gusta - añade él guiñándola el ojo de nuevo.
Ella agacha la cabeza y se ruboriza aún más, intentando quitar esa sonrisa que tanto odia, pero que por él, sería capaz de ponerla siempre.
Sabes que odio esa sonrisa, no me hagas ponerla - responde ella, queriendo parecer enojada.
Yo en tu caso no la odiaría - dice él decididamente.
¿Y por qué debería ponerla? - pregunta ella, perdiendo todo el 'enojo'.
Ahora no te lo quiero decir yo - replica él, ahora queriendo hacerse el duro.
¡Venga! - contesta ella - dímelo anda...
Sabes que no lo haré - replica él -. Como buen cazurro que soy no me dejo amedrentar.
La mentira es enorme. Ella pone cara de pena y él no puede soportarlo más de diez segundos. Necesita ver su sonrisa, sentir que ella es feliz y disfrutar de ella y de su buen humor y de su alegría.
Vale - dice él, no pudiéndose conterner más - te diré porqué lo digo...
¡Sí! ¡Venga, dímelo! - dice ella, sonriendo nuevamente, produciendo en él una alegría aún mayor si puede.
Porque te hace más bonita - contes él pausadamente -, si es que eso es posible claro.
Ella se da la vuelta, roja como un tomate. Él la abraza, la gira suavemente hasta que están frente a frente y la mira fíjamente a los ojos mientras la sonríe.
No sé porqué me mientes diciéndome estas cosas tan bonitas - replica ella.
Nunca te miento - contesta él -, lo sabes de sobra, no está en mi forma de ser, en mi naturaleza.
Pues no lo hagas nunca - añade ella mirándole a los ojos, haciéndole derretirse por dentro por besarla, pero conteniéndose por miedo a cómo actuará ella -, ¿me lo prometes?
Te lo prometo - responde él -, y sabes que nunca incumplo mis promesas.
Lo sé - añade ella, abrazándole -, gracias de verdad.
Gracias a ti - responde él apretándola fuertemente entre sus brazos.
Él sabe que no lo ha cumplido, que acaba de romper esa promesa, si es que en algún momento no lo hizo. Él piensa que es mejor vivir en el engaño y no contarla la verdad, que decirla lo que siente de verdad. Conservará ese secreto que es tan importante para él, que debe permanecer guardado, preservado, para él sólo y para nadie más: ese secreto que no es otro que que está enamorado de ella. Piensa que porqué no se lo va a decir, que no pierde nada por intentarlo, y piensa que si no se arriesga nunca sabrá si perderá o ganará, peero, al final, llega a la conclusión de que si no arriesga podrá ganar o perder, pero que si no se arriesga ganará seguro, porque conservará su amistad con ella; algo que sin duda más vale la pena que perderla, pues no se imagina una vida sin su sonrisa a diario...