Decía John Lennon, que la vida es lo que te va sucediendo, mientras te empeñas en hacer otros planes. Y tenía razón. Planeas tu matrimonio, la casa donde vivirás, el colegio al que irán tus hijos… Planeas hasta el color que tendrá tu futuro sofá… Pero los planes, son sólo un dibujo en una servilleta de papel. Y por mucho que te empeñes, al final tus planes no le importan nada al resto del mundo… Y puedes ponerle cabeza, corazón… o un taco de servilletas emborronadas con sueños… Que la vida, tiene otros planes para ti.lunes, 29 de marzo de 2010
Planeas algo que no va a cumplirse
Decía John Lennon, que la vida es lo que te va sucediendo, mientras te empeñas en hacer otros planes. Y tenía razón. Planeas tu matrimonio, la casa donde vivirás, el colegio al que irán tus hijos… Planeas hasta el color que tendrá tu futuro sofá… Pero los planes, son sólo un dibujo en una servilleta de papel. Y por mucho que te empeñes, al final tus planes no le importan nada al resto del mundo… Y puedes ponerle cabeza, corazón… o un taco de servilletas emborronadas con sueños… Que la vida, tiene otros planes para ti.domingo, 28 de marzo de 2010
When I feel it

Cuando el reloj aprieta. Cuando quedan 6 segundos, te toca defender con empate y haces falta a 3 segundos. Cuando el bonus manda al equipo contrario a la línea de tiros libres con toda la tensión acumulada. Cuando al jugador del equipo contrario no le tiembla la mano y mete el primero. Cuando no le vuelve a temblar la mano y mete el segundo. Cuando te presionan, y recibes un pase largo a un segundo. Cuando te giras a la media vuelta con un jugador contrario agarrándote de la camiseta y empujándote a la vez. Cuando tiras cayéndote hacia atrás. Cuando no ves donde va el tiro y oyes la bocina. Cuando la metes para ganar el partido de un solo punto. Cuando oyes la red y a tus compañeros gritando y corriendo hacia ti con los brazos en alto para abrazarte. Cuando gritas de alegría y ellos contigo. Cuando sois un equipo de verdad. Cuando sois más piña que nunca. Cuando te clasificas para la fase final. Cuando eso ocurre, de verdad puedo decir I LOVE THIS GAME.
martes, 23 de marzo de 2010
Pasito a pasito
Déjate de criajos inmaduros que sólo buscan lo que buscan. Búscate otra persona que sí que te haga feliz. Céntrate y piensa que tú vales más que todas esas tonterías y que esas lágrimas no sirven para nada. Sigue adelante y sobre todo, no dejes que tus lágrimas puedan nublarte e impedirte ver lo que tienes delante. Poco a poco, paso a paso descubrirás que no ganas nada estando así, y dentro de un tiempo pensarás que todo ha sido una tontería, lo recordarás como una niñería y te reirás, sabiendo que de todo lo pasado se aprende algo nuevo.lunes, 22 de marzo de 2010
If you could know it

Si fueras capaz de ver lo importante que eres para ciertas personas, serías capaz de darte cuenta de que los demás pueden necesitarte tanto como te necesitas tú a ti mismo, y que todo lo malo que pienses de ti no es más que algo que queda de lado, que todo tu orgullo no es más que algo que guardarte y que eres más de lo que en realidad te crees. Pero sobre todo, te darías cuenta de que con tu forma de ser y actuar podrías demostar que no eres como tú te crees.
domingo, 21 de marzo de 2010
The first battle of the week
Puede ser que hacerme adulto me haga ser más duro. Puede que ya no quiera hablar de nada relacionado conmigo. Puede que mis sentimientos ya se plasmen en un papel. Puede que ya no te diga nada de mí. Puede que ya no quiera saber nada más de ti. Puede que en el fondo sea un capullo. Puede que mi corazón se haya vuelto inerte, gélido como el hielo y que ya ni lata. Puede ser que todo lo que diga son verdades. Puede que ya llegase el momento de no callarme nada. Puede que llegase el momento de mostrarme como soy. Puede que no entiendas lo que digo y que creas que son incoherencias, por el simple hecho de que tú eres quien no las entiendes y no las respetas. Puede que todo lo que he escrito sean nlas mayores verdades que ha salido de mi boca o puede ser que me siga equivocando.
Pero aunque no sean así las cosas, tengo que decir que esto no es una guerra de sentimientos, sino de palabras.
sábado, 20 de marzo de 2010
Final round
El día que salga todo a la luz, será el momento en el que por fin podrás mirarme a la cara y decirme todo lo que piensas de mí sin importar lo que me puede parecer a mí. Yo también podré decir lo que pienso sin necesidad de preocuparme por lo que sientas o no tú. No me lo eches en cara, yo me callo y aguanto, tú hablas y yo te aguanto. Ciclo vital e inacabable.
miércoles, 17 de marzo de 2010
I'll be here forever

Hola – empieza él la conversación diciendo él.
Hola, ¿qué tal? – contesta ella.
Bien, ¿y tú? – añade él.
Ella guarda silencio.
¿Qué pasa? dímelo anda – insiste él, preocupado.
¿Te soy sincera? – pregunta ella.
Sabes que lo prefiero – replica él.
Estoy fatal – contesta ella, con un tono de voz más suave de lo normal.
¿Y eso? – pregunta él. El tono de voz bajo se le ha contagiado como un catarro.
Lo mismo de siempre… - contesta ella con un hilo de voz.
¿Qué ha hecho ahora? – pregunta él, claramente enojado.
No es lo que ha hecho, sino lo que no ha hecho – añade ella.
Vale, pues ¿qué no ha hecho? – insiste él.
Quererme… - responde ella casi si voz.
¿Y eso? Pero, ¿no estabais juntos? – contesta él, más que visiblemente cabreado.
Sí, pero… - contesta ella mientras se la corta la voz a causa de los sollozos.
Mejor déjalo anda, que no quiero que lo pases mal – contesta él suavizando su tono de voz.
No, mejor, así me desahogo, créeme – replica ella.
¿Seguro? – pregunta él dubitativamente.
Sí, de verdad – añade ella, con algo más fuerza en la voz que antes.
Vale, pues sigue cuando tengas fuerzas para contármelo – contesta él.
Puedo ya – dice mientras sonríe – él en realidad nunca me ha querido, era todo una mentira, una apuesta con los amigos de que conseguiría ligarse a una chica de 18 años.
Dios, pero, dime qué ha hecho que se entera – replica casi voceando.
No, no, por favor, no le hagas nada, en serio – contesta ella sin apenas voz, causa de los sollozos.
Esto no puede quedar así, no puedes pasarlo así de mal por alguien, por favor, no te pongas mal, que no merece la pena - contesta él intentando consolarla.
¡Para mí sí! Estoy enamorada de él, y él ha jugado conmigo – le vocea ella -. ¿Sabes lo que es eso?
No… yo no sé muchas cosas de las que te pasan ni las comprendo – contesta él con un nivel más bajo de voz - pero sí que sé lo que es pasarlo mal por alguien.
Vale… perdóname, lo siento, no quería vocearte ni ser desagradable – responde ella suavemente, a modo de disculpa.
No tiene importancia, de verdad. Como has dicho antes, tienes que desahogarte – insiste él.
Eres un buen amigo, de verdad, no sé qué haría sin ti – añade ella.
Un buen amigo... – repite él dejando la palabra sostenida - sí, tienes razón, para eso estoy.
De verdad mil gracias, pero prefiero estar sola - suplica ella.
No pienso dejarte sola ni ahora ni nunca. Voy a tu casa y vemos una película, comemos helado y nos reímos como lo hacemos siempre.
De verdad que te agradezco todo esto, pero no merece la pena en serio, seguro que tienes otras cosas que hacer – contesta ella.
¡Bobadas! Con lo bien que me lo paso contigo y las sonrisas que eres capaz de sacarme hasta en mis horas más bajas, el error sería no ir allí – replica él enérgicamente.
Muchísimas gracias, ¿cómo podría pagártelo? – pregunta ella.
Sólo viéndote sonreír – responde él decididamente.
Ella sonríe, no puede evitarlo; esas palabras le llegan al alma.
De acuerdo, ven cuando puedas – dice mientras cuelga el teléfono.
Hasta ahora… - sus palabras se pierden en la línea. Ella ya ha colgado.
En diez minutos está allí, pica a la puerta y aparece él con un paquete de helado de dos kilos, con un paquete de cien pañuelos y un estucha de CDs con películas. Él entra y la abraza con mucho cuidado, pero de manera firme y afectiva. Ella sonríe y le abraza también. Están así abrazados durante 5 segundos y luego se sueltan.
Has llegado pronto – dice ella - debo de tener unas pintas...
Tonterías, tú siempre estás guapa – dice él, mientras ella vuelve a sonreír.
¿Qué vemos? - pregunta ella mientras coge dos cucharillas de la cocina - ¿una romántica de las que tanto te gustan?
¿A mí? Mentirosa, si te gustan a ti – replica él abriendo el estuche de CDs.
¿Tanto te cuesta aceptar que te gustan también a ti? – contesta ella, volviendo de la cocina.
Sólo si aceptas que eres tú quien me obligó a verlas una y otra vez hasta la saciedad – contesta él guiñando un ojo.
Ella sonríe.
Tienes razón, pero sé que en el fondo tú querías verlas también – contesta ella, guiñando el ojo.
Ambos sonríen.
Pongo Un paseo para recordar, que sé que te gusta mucho, y que a mí también me encanta – dice él mirándola con cara de suplica.
Ella asiente con la cabeza.
Me parece estupendo, es preciosa esa película – matiza ella.
Comenzada la película, empiezan a comer helado y juegan con él. Ríen manchándose con las cucharas. Un poco cae en la alfombra. Ella lo ve y piensa que no importa, no va a estropear ese momento por esa nimiedad. Pasado un rato de película y ya calmados, comen helado atendiendo a la película.
A la hora, ya ninguno quiere helado. Ella, muy cómoda, se tumba en el sofá poniendo los pies hacia donde está sentado él.
Gracias por el detalle – dice él, simulando estar enfadado.
¡Qué bobo eres! - replica ella -, así no te molesto al estar tumbada.
Así lo que te vas a hacer es hacerte daño en el cuello – contesta él. – Ponte aquí, apoyada en mí, que estarás mucho más cómoda.
Ella sonríe y se apoya acurrucada con él.
Pasan los minutos y ella se retuerce en el sofá.
¿Qué pasa? – pregunta él intrigado.
Tengo frío – responde ella.
Él no puede evitarlo y la pasa el brazo por encima de los hombros y ella lo abraza con fuerza.
Gracias – dice ella.
Nunca vas a tener que darlas – responde él esbozando una sonrisa.
Ambos sonríen.
Acaba la película y él oye sollozos. La mira, está al borde del llanto. Él no puede controlarse y se enfurruña.
¿Qué pasa? – pregunta él visiblemente enojado.
Ella le mira con sorpresa y en seguida se da cuenta de porqué lo dice.
No te preocupes, que no es nada – dice mientras se seca las lágrimas.
Es por él, ¿verdad? – pregunta él suavizando el tono.
Sí… - responde ella, mientras se tapa la cara con las manos para evitar que él la vea llorar - ¡No puedo creer que me haya hecho esto! ¡Yo le quiero!
A veces las cosas no son como uno quiere – contesta él, intentando suavizar la conversación, mientras la abraza con fuerza.
Eso para ti es fácil decirlo – replica ella, casi gritando. - ¡Tú siempre has tenido a todas las chicas locas por ti! ¡Siempre has sido un triunfador! ¡Yo le he querido desde que le vi y mírame ahora! ¡Parezco idiota llorando por él!
Eso no es del todo cierto – responde él, sin alterarse lo más mínimo. – Tú vales más que él, y no eres capaz de verlo.
Tú lo dices muy fácil, y en teoría es muy sencillo, pero luego… - replica ella, todavía enojada, rompiendo a llorar otra vez.
Si lloras por él, no podrás ver que quizá hay alguien en ese camino que tienes delante – contesta él.
Eso te parece fácil a ti, que tienes a un montón de chicas detrás. Pero mírame a mí, nunca me ha mirado nadie, y menos ha sentido algo por mí – contesta ella.
Eso es mentira… - dice él, muy suavemente.
Deja de inventarte bobadas anda, que no estoy de humor – responde ella enérgicamente.
Te estoy diciendo la verdad – dice él -. Créeme.
¿Y cómo sabes tú eso? ¿Cómo sabes que hay alguien que sí que siente algo por mí? – replica ella, mirándole.
Porque estoy enamorado de ti desde el primer momento en que te vi… - contesta él.
martes, 16 de marzo de 2010
No te voy a dejar
Suena la alarma, las 8 de la mañana en el reloj, hora de levantarse e irse a trabajar. Hoy es día 14 de Febrero, San Valentín, día de los enamorados. Ella se da la vuelta y apaga el despertador, tirando en el intento el reloj y un libro de la mesilla, se pasa la mano por delante de los ojos y se gira sin abrirlos. Apoya la mano sobre la sábana vacía y entonces abre los ojos rápidamente, buscando a alguien que no está.¿Dónde estás? – pregunta ella insistentemente - ¿dónde estás? ¡Si es una broma no tiene gracia!
Ella no obtiene respuesta y entonces se tapa la cara con la almohada. Recuerda el olor de la almohada. Ese perfume es de él, su chico, con quien ha pasado la noche, de quien no se ha despedido porque estaba durmiendo.
Los rayos del sol entran por la persiana a medio subir. Suena el timbre. Ella se pone una bata rápidamente y se dirige hacia la puerta, sin fijarse en nada de casa. Vuelve a sonar el timbre y ella empieza a andar rápido y grita ‘¡ya va, ya va! mientras gira la llave de la puerta. Llega al tope de vueltas, tira del picaporte hacia abajo y abre la puerta…
Nadie. No hay nadie, está vacía.
¡Qué raro! – comenta ella pensativa - ¿quién me habrá gastado esta broma? Seguro que ha sido ese niño travieso de los vecinos del 4º B, como le pille…
Está cerrando la puerta, cuando oye un ladrido. Ella se gira y no ve nada en el pasillo. Oye otro ladrido. Se asoma al pasillo y no ve nada. Oye un tercer ladrido y entonces se da la vuelta, mira hacia el salón y lo ve. Un pequeño cocker marrón, un cachorro, subido al sofá.
Ella se acerca hasta el sofá, se pone en cuclillas y le acaricia. El perro no se aleja en ningún momento, se acerca a ella y se deja acariciar, ladrándola cariñosamente.
Entonces, el cachorro salta del sofá y se acerca hasta la habitación y se pone sobra la cama. Ella le persigue y le rechista.
¡No puedes estar ahí! – dice enérgicamente – la cama es mía, no tuya.
Se acerca a por el perro pero éste se escabulle. Vuelve a intentarlo y pasa lo mismo. A la tercera vez lo consigue.
Ahora vamos a ver, ¿de dónde has venido tú? – le pregunta al perro, que la mira con unos ojos profundos y medio llorosos, mientras ella relaja el tono al ver esa cara de pena.
No me mires así, que se me parte el alma – dice ella mientras aparta la vista.
Un mensaje al móvil suena entonces. Ella corre a cogerlo con el perro en brazos aún.
Quizá esto sea una explicación de porqué este perro está aquí – dice mientras vuelve a mirar a esa bolita de pelo que ahora tiene en brazos.
Entonces encuentra una nota sobra la mesilla, una nota escrita a mano, que dice así ‘Lo siento mi vida, pero me tengo que ir. Me han hecho una oferta de trabajo para irme a E.E.U.U. y no la puedo dejar pasar, es el sueño de mi vida. Te dejo a mi niño, del que sé seguro que cuidarás muy bien. Es lo segundo más preciado que tengo, así que quiero que esté con lo más preciado de mi mundo, tú. No sé cuando volveré, pero no será pronto. Te llamo pronto’.
Ya no va hacia el móvil, ni lo oye sonar, se tumba ella sobre ella y se echa a llorar. El perro tiene la suficiente rapidez para saltar antes de que ella lo aplaste.
Las lágrimas están empapando las sábanas que aún huelen a él.
¡No puede ser verdad! – se repite para sí misma - ¡no puede ser verdad! ¡No puede haberse ido!
Suena el teléfono móvil de nuevo y ella lo mire esperanzada, pensando que es él para decirle que es todo una broma, que sigue ahí con ella y que nunca la va a dejar.
Descuelga esperando oír su voz, las lágrimas y las prisas no la han permitido ver quién es.
¿Sí? – pregunta ella, aunque más que una pregunta parece una exclamación.
Hola, (pon el nombre que quieras, ya que yo no puedo) – dice una voz que reconoce perfectamente, pero que no es la que desearía escuchar ahora mismo. No es él, es Javi, el mejor amigo de su chico.
Hola Javi – pregunta ella secándose las lágrimas - ¿quieres algo?
En realidad sí – contesta Javi compungido, cosa que se nota en su tono de voz.
¿Y qué es? – pregunta ella, preocupada por el tono de voz, ya que Javi siempre tiene un tono de voz alegre y dicharachero.
Javi guarda silencio.
¡Javi, dime para qué me has llamado! – pregunta ella, aunque es prácticamente una imposición.
De acuerdo - contesta Javi -, ¿te has enterado?
Sí, ya sé que le han dado el trabajo en E.E.U.U. y que se ha tenido que ir allí ya, pero ni avisarme me parece horrible. Además se ha despedido de mí con una nota en una hoja. Esto no lo entiendo… - replica ella enfurecida.
Eso ya lo sé, se fue de madrugada, pero no es eso por lo que llamo… - añade Javi, con el tono de voz aún más bajo, si cabe la posibilidad.
Entonces, ¿por qué es? – replica ella aceleradísima, imaginándose algo malo. Javi no la ha llamado nunca, salvo aquella vez que él tuvo el accidente con el coche, que le mandó al hospital una semana entera.
Lo siento – esa es la respuesta que la da Javi.
¿Sentir el qué? ¡Dímelo por favor! – grita ella, ya convencida de lo peor.
Su avión… - Javi se derrumba según lo cuenta.
¿Su avión qué? – vuelve a gritar ella – dímelo Javi.
Su avión se estrelló al llegar allí - responde Javi -, fue un problema técnico, no pudieron hacer nada. No hay supervivientes.
¡No! ¡No! ¡Me estás mintiendo y esto es todo un complot de él para gastarme una broma! – vocea ella.
Lo siento, pero es la verdad. – contesta Javi.
Ella rompe a llorar mientras Javi la dice que siente haberla tenido que dar ella la noticia. Ella ya no escucha. Grita y se deshace en lágrima. Cree morirse del dolor, porque no se imagina una vida sin él.
Se echa en la cama golpeándola con violencia, sin poder hacer otra cosa que llorar de impotencia.
Llora durante horas mientras el perro la mira con cara de pena. Ella no puede abrir los ojos, hinchados de tanto llorar. Coge la foto que tiene en la mesilla con él y la tira al suelo. Coge el ramo de rosas, aún frescas, que él la regaló hace apenas dos días, en el jarrón de su habitación y las tira al suelo, rompiéndolas.
Se vuelve a tumbar encima de la cama, sin poder parar de llorar ni un solo momento. Tal cansancio de llorar tiene que se acaba durmiendo…
Suena el despertador, ella se despierta. Vuelve a mirar el reloj, es por la mañana, otra vez las 8 del mismo día, ese 14 de Febrero.
Piensa para sí que todo ha sido un sueño y que cuando se gire le verá allí con ella, tumbada en la cama. Se gira apresuradamente, pero allí no está él, está la cría de cocker que él la regaló, durmiendo a su lado.
Ella rompe a llorar. No ha sido un sueño, son las 8 de la tarde, no de la mañana. Se tapa la cara con las sábanas, llorando aún más que antes.
¿Qué te pasa? ¿tan mal te parece que te haga el desayuno? – pregunta una voz conocida y familiar, pero sobre todo amada.
Ella se quita la sábana de la cara, mira hacia la puerta, de donde viene la voz y allí le ve. Su chico, su amor, todo en su vida. Ella se levanta corriendo de la cama y se lanza a abrazarle, mientras él tiene tiempo solamente para dejar la bandeja precipitadamente sobre el mueble situado al lado de la puerta, derramando el zumo sobre las tostadas.
Ella le abraza y le besa, el estropicio del desayuno poco importa ya. Ella le besa muchas veces seguidas, y no le suelta. Él la abraza fuertemente, sin dejarla marchar de ningún modo.
¿Te pasa algo? – pregunta él, algo preocupado por tanta exaltación.
Temí perderte – contesta ella. – He tenido una horrible pesadilla.
Ahora todo está bien y nunca me marcharé - replica él.
Prométemelo de verdad – contesta ella.
Tengo la costumbre, y lo sabes más que de sobra, de no prometer aquello que no pueda cumplir – añade él.
Ella sonríe y le besa.
Te quiero – dice ella.
Y yo a ti – añade él.
Se funden en un beso del que ninguno de los dos querría desprenderse nunca…
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